Diario de León
Publicado por
manuel alcántara
León

Creado:

Actualizado:

E l presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que es de lo mejorcito que tenemos, cumplió en la festividad del apóstol con su obligación y con la tradición al implorar al santo patrono Santiago por la unidad de España. Es improbable que crea que el excelso propagandista llegara a su tierra atravesando la mar ancha y grande en un barco de piedra, pero cree que su llegada, que se celebra cada 25 de julio del año, debe seguir siendo conmemorada. Allá el santo con su trayecto y con su agencia de viaje. Lo cierto es que llegó y que aquí sigue. Las tradiciones no se improvisan y la influencia religiosa, según Blanco White, no tiene límites en España y divide a los habitantes en dos clases: fanáticos e hipócritas. Cito literalmente de aquel hombre profundamente religioso que no creía en el tiránico sistema teológico de la Iglesia romana. ¿Por qué discutir? El apóstol llegó y nos conviene que llegara bien y con gana de combatir infieles a caballo. El momento no puede ser más oportuno, ya que una coalición de gobierno quizá sea inevitable y si el PSOE y el PP empatan tendrán que unirse. Un combate nulo entre cuatro será peor. No sé si nuestro ministro de Asuntos Exteriores, García-Margallo, que sin duda sabe mucho más que yo, cree en el apóstol combativo y viajero, pero cree en la Unión Europea y dice que a las instituciones comunitarias les preocupa más Podemos que Cataluña. Pablo Iglesias es el que lo tiene más claro. Ha ganado la consulta con un 85 por ciento de los votos y no pactará con Izquierda Unida ni con nadie, aunque la palabra nadie no debe usarse en política porque está oxidada. Lo que ha dicho es que le gustaría que en su país, que es el nuestro, el jefe de Estado se decidiera mediante unas elecciones y no en función de un libro de familia. Su proyecto, a la larga, está anunciado con tiempo, pero con la condición taurina de que el tiempo no lo impida. En España ocurren muchas cosas durante el verano. Faltan cuatro días para que todo el mundo se vaya. Hasta el Apóstol que vino en un barco de piedra y de nombre extranjero.

tracking