Diario de León

CRIMEN ATROZ EN CATALUÑA

El menor de Rubí tiene edad penal y afronta un castigo de internamiento

El muchacho se fue a la playa al día siguiente de haber matado a su madre. El parricida, de 17 años, puede ser castigado con hasta 8 años de reclusión

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ALBERT SEGURA / RUBÍ
León

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A diferencia del chico de 13 años que el pasado mes de abril mató a un profesor con una ballesta en un instituto del barrio barcelonés de Navas, el joven de 17 años acusado de degollar el martes a su madre en el domicilio de ambos en Rubí sí tiene responsabilidad penal. Así lo dictamina la última revisión de la ley orgánica 5/2000, reguladora de la responsabilidad penal de los menores, que afecta a personas de entre 14 y 18 años. A partir de los 16 años las medidas dictadas por el juez encargado del caso pueden alcanzar los ocho años de internamiento en régimen cerrado. Esa ley, pues, no se aplicó en el caso del chico de la ballesta.

El menor parricida ingresó ayer, después de prestar declaración, en un centro de menores como medida cautelar a la espera de que el Juzgado de Menores número 3 de Barcelona, que ha asumido el caso, se pronuncie esta mañana.

Los hechos han conmocionado a una localidad donde el trágico suceso ha llegado en plenas vacaciones de agosto, pero con una repercusión que ha dejado perplejas a las personas que día a día hacen vida en las inmediaciones de la casa situada en el número 9 de la calle de Terrassa, donde sucedió la tragedia.

 

Introvertido

Ayer los vecinos pasaban frente a la puerta y se paraban a contemplar el precinto policial que evita el acceso al domicilio, donde las ventanas seguían con las persianas medio subidas como si se hiciese vida normal en su interior. Esa normalidad era también la que trasladaba la familia a las personas que trataban con ellos desde hacía cinco años, los que llevaban en la localidad vallesana.

"El chico ha terminado primero de bachillerato, el próximo año tenía que hacer segundo, y entre los alumnos no destacaba por ninguna rareza en particular", señalaron dos jóvenes a las puertas de la escuela Maristes de Rubí, donde estudiaba el presunto parricida. Las alumnas del centro, un año menores que él, aseguran que era un muchacho tímido e introvertido, sin que ninguna actitud fuese reveladora de que tuviera algún tipo de problema personal de gravedad.

 

Confesión telefónica

A nadie le cabía en la cabeza que el joven degollara a su madre el martes (que según vecinos y personas que la conocían atravesaba un bache anímico debido a problemas económicos) y al día siguiente se fuera a la playa dejando el cadáver en el suelo, para horas después regresar a la vivienda, llamar a los Mossos d'Esquadra y confesar que había acabado con la vida de su progenitora, una norteamericana de 55 años y divorciada del padre del joven que actualmente intentaba ganarse la vida con traducciones y clases de inglés después de haber perdido el empleo.

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