Una vela y mucha tradición
Reunión familiar en el santuario
La Valduerna alza los pendones para despedir el año jubilar de Castrotierra.

Las tallas de las vírgenes llegan al templo portadas por las mujeres de los pueblos de la comarca.
La gran familia de La Valduerna se reunió ayer en el santuario de la Virgen del Castro, en Castrotierra, para despedir el año jubilar tras cumplirse un año de la coronación canónica de la talla que tanta devoción despierta. Una imagen que ayer se rodeó de algunas de sus ‘hermanas’, las tallas de las vírgenes de los otros pueblos de la comarca. No faltaron los pendones, tan ligados a la devoción de la Virgen del Castro. Los colores de los pueblos valdorneses ondearon bien alto y abrazaron al paño bañezano, que no quiso perderse el encuentro, que puso el broche de oro a la coronación de la Virgen hace un año. Solemnidad, mucha devoción y otra tanta tradición son las claves que rodean al santuario, con sus imponente subida, sin que los pendoneros tiemblen a la hora de elevar sus colores para honrar a la patrona, para deleitar al públicos y para mantener el arraigo del viejo reino.