Diario de León

Asunta a una profesora: «No sé lo que me dan, nadie me dice la verdad»

Imagen tomada del circuito cerrado de televisión de la sala donde se celebra el juicio.

Imagen tomada del circuito cerrado de televisión de la sala donde se celebra el juicio.

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r. c. | santiago
León

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La medicación que recibía Asunta Fong Yang, los episodios de mareos y «descoordinación» previos a su asesinato, en suma, la certeza para las acusaciones de que la niña de 12 años fue sedada en varias ocasiones con Orfidal antes de su crimen, protagonizaron los testimonios de los testigos que ayer declararon en el juicio que se celebra en Santiago.

Los hechos relatados se remontan a julio de 2013, dos meses antes del asesinato de la menor de origen chino. Cinco docentes declararon que presenciaron dos incidentes distintos y una profesora de ballet también mencionó los cambios en el comportamiento de Asunta durante sus clases.

La directora de un curso de música al que Asunta asistió en los primeros días de julio de 2013, así como la profesora de violín del mismo, relató como el día 9 la niña acudió al centro con síntomas de somnolencia y «descoordinación». «Mi sensación fue como de que estaba sonámbula», dijo la primera. Aunque ella no le dio clase de forma directa, sí contó como en algún momento la niña entró sorpresivamente en su aula, cogió una silla y «se puso a revolver unas partituras». Ante las preguntas de la profesora, Asunta la miró, no le respondió, y salió del aula, un comportamiento insólito en ella.

Más contundente, la profesora de violín indicó que Asunta estaba «bastante somnolienta», que «no atendía a las indicaciones» y que presentaba una importante «falta de coordinación», aunque era capaz de caminar por si sola.

A continuación declaró la directora y una profesora de la Escuela Play, donde acudía Asunta y en la que, según confirmaron ante el tribunal, la niña contó que su madre le había dado unos «polvos blancos» que la habían hecho dormir dos días.

La profesora de violín con la que estuvo el 22 de julio explicó al jurado que, según le comentó un compañero, el padre dejó a Asunta en la escuela advirtiendo que el día anterior no había podido ir por un episodio de alergia. Sin embargo, al entrar en la clase y preguntarle a la niña, esta le espetó: «No tuve alergia, no se lo que me están dando y nadie me dice la verdad». Extrañada por su respuesta, la mujer continuó preguntándole, ante lo que Asunta le relató que le habían dado «unos polvos blancos» que «sabían fatal».

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