A LA ÚLTIMA
Danzad, danzad
M uchos bailables tendrán que echarse unos que yo me sé para que el día 20 de diciembre el personal votante se olvide de populismos, corruptelas, aprietos, deshaucios, ‘Ratos y Griñanes’, promesas incumplidas o compromisos imposibles de cumplir. Así que han empezado a practicar como locos por los platós. Y puede que a no tardar la gente empiece a comparar, no ya los programas, sino los estilos de mover el esqueleto. Esta fiebre repentina ¿a qué responde? ¿Por qué bailan los políticos? De las muchas respuestas sesudas que he podido escuchar en boca de comunicólogos, expertos en marketing electoral, sociólogos y psiquiatras, la que más me ha convencido es esta: «Porque están desesperados».
Los políticos del PP y del PSOE se han puesto a bailar cuando Ciudadanos y Podemos se han puesto a batir palmas. Por la desesperación y la incertidumbre de quien puede prometer la unidad de la patria pero no garantizarla, empleo sí pero no de calidad, viviendas sí pero no de propiedad, pensiones sí pero congeladas. A unos les tiemblan las piernas porque sienten el aliento de los emergentes en la nuca y a los emergentes les flojean las caderas porque las encuestas son una montaña rusa que te sube el estómago en cada curva y dudas de todo.
Los tres de Junts pel si bailaron una especie de sardana mestiza la noche de la amarga mayoría. Iceta el socialista que salió del armario con valentía, celebraba como una peonza la catástrofe de los 16 escaños como si fueran una victoria y la vicepresidenta Soraya se metió de lleno en un ballet de los de Georgio Aresu en Antena 3 más a gusto que en las ruedas de la Moncloa. Dicen los comunicólogos que hay que ‘humanizar’ a los políticos y romper el hielo que les separa de la calle. Pero ni a Antonio Miguel Carmona que cantó y bailó en la campaña por Madrid, ni a su oponente Esperanza Aguirre que se dio al chotis sin compasión (ni gracia) les funcionó en las urnas. Sin embargo doña Manuela que va de abuelita cuenta cuentos y Ada Colau cerrando hoteles y echando turistas de la Diagonal les va de miedo sin danzar. De momento.