Un lote en mal estado, origen de los problemas visuales de 40 personas
El medicamento Ala Octa fue retirado el pasado mes de junio.
Cuarenta personas han tenido problemas de visión después de ser intervenidas en una operación vítreo-retiniana. Dieciocho de ellos -—rece en el País Vasco y otros cinco en Castilla y León—han perdido la visión al menos de un ojo por culpa de, al parecer, el mal estado del perfluorocarbono líquido (PFCL) de la farmacéutica alemana Alamedics y comercializado bajo el nombre de Ala Octa. «Un lote en malas condiciones», según adelantó el director general de Salud Pública de la Junta de Castilla y León, Agustín Álvarez, puede estar detrás de estos efectos secundarios.
Todas estas personas fueron operadas con este producto antes del 26 de junio, fecha en la que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) decidió retirarlo del mercado a la espera de más informes sobre el Ala Octa. Una decisión, según señalaron fuentes ministeriales, que no se realizó de forma pública debido a que es un producto que se usa solo en intervenciones hospitalarias. Se informó a los centros de salud y a las comunidades autónomas, además de a la Sociedad Española de Ortalmología.
El PFCL es un compuesto sintético formado por uniones de carbono y flúor que se usa como un tapón temporal para evitar el desplazamiento de la retina tras la operación. Según señala la Sociedad Española de Oftalmología, el Ala Octa se empezó a utilizar en los centros españoles en 2013 y, antes de ser retirado, «no se encuentra entre los más utilizados o difundidos», según esta organización científica.
La AEMPS fue alertada por la distribuidora de este fármaco (W. M. Bloss) el 22 de junio. Entonces, se hablaba de «20 posibles casos de complicaciones con el citado producto», casos en los que los pacientes habían experimentado «pérdida de agudeza visual». Entre las complicaciones que relata la agencia dependiente del Ministerio de Sanidad, se encuentran la amaurosis (ceguera), la necrosis de retina, la atrofia del nervio óptico, la disminución de la agudeza visual y la inflamación o vasculitis. Entonces se tenían registrados trece casos, todos en el País Vasco, aunque la Consejería de Salud de Castilla y León confirmaba cinco casos en Valladolid y se estudian nuevos indicios en la Comunidad Valenciana, Aragón y Extremadura.