CORNADA DE LOBO
Viene la gorda
Mentira sobre mentira se fabricó una crisis en 2007 que aún no deja de rabear.
Y con verdades sobre mentiras están fabricando la próxima.
Hace ya un tiempo que vienen anunciándo un reventón global los profetas de los papeles de economía, esa «prensa salmón» que no está tan alejada de la «prensa rosa» (allá se les va el color a las dos), pues también en la prensa de negocios y finanzas se cultivan mucho los escándalos, chismes, descalabros, el rumor-sonda, los culos al aire... después le añaden carretas de piropos y mucho figureo... a su manera, el mundo del dinero no es menos vulgar y braguetero que la prensa jorgejaviera... ah, pero con corbatita Pietrobaldini sobre camisa rosa... de cuello blanco, naturalmente.
Resumido: se están encadenando una serie de factores globales que no auguran nada bueno. Los repasa Diego Parrilla, analista y gestor de fondos: los chinos con polvorín, la gasofa por los suelos, la deuda que ya es deudón (y en Cataluña, bono-mierda), bancos que pagan por dar créditos, la rebimba bursátil... y escribió acusando a los bancos centrales de «perder independencia ante sus gobiernos y ser los principales instigadores de lo que puede ser la mayor burbuja financiera de la historia: una crisis global anunciada». Estupendo. Tranquilizadora noticia.
Los que hoy están diseñando la nueva crisis se dicen «bueno, el pueblo ya está entrenado»... ante otra crisis no tendrá ni agujetas... ni le espanta ese Parrilla diciendo que ahora viene la gorda, la crisis bestial... se resignará: «rema, Tito, rema, que nos añaden otro mar antes de morir en la orilla»... y si en la calle le dicen ¿qué tal?, responderá como el argentino cínico y coñón: «Mal... ¡pero acostumbrao!»... bendito pueblo... resignado y aún sonríe.
Otros culpan a la Reserva Federal de EEUU de la Gran Depresión que viene... de ahí nacerá la debacle... así la armó Lemann Brothers hace diez años... ya, ¿y?... campana sobre campana, mentira sobre verdad, campana sobre mentira, villancicos, vaselina... y una orden: Id pasando del «Buenos días, tristeza» de hoy... al «Bon jour, Apocalipsis» de mañana... Ja, payo, gracias.