Diario de León

El milagro leonés de los panes y los peces

La Asociación Leonesa de Caridad, que cumple 110 años, da de comer cada día a 300 personas entre transeúntes, excluidos sociales y necesitados

Varias voluntarias se encargan de dar de desayunar, comer y cenar a los cientos de transeúntes que visitan la asociación a diario. SECUNDINO PÉREZ

Varias voluntarias se encargan de dar de desayunar, comer y cenar a los cientos de transeúntes que visitan la asociación a diario. SECUNDINO PÉREZ

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PABLO RIOJA | LEÓN

«Un milagro diario». Eso es lo que vive la Asociación Leonesa de Caridad desde hace 110 años. Así al menos lo definen su presidente, Félix Llorente Arranz, y algunas de las Hijas de la Caridad de San Vicente Paul que desde 1907 se hacen cargo de la organización y realización de proyectos. «Aquí la providencia divina es increíble», insisten la mayor parte de voluntarios y trabajadores de esta gran desconocida dentro de la ciudad. Fundada en noviembre de 1906, su «santo y seña» es el comedor social. Un espacio para transeúntes, excluidos sociales y necesitados que da de desayunar, comer y cenar a una media de 300 personas al día. «En 2015 dimos 121.505 servicios». Todo merced a una especie de milagro de los panes y los peces leonés que —pese a «la falta de ayudas» en muchos casos— se mantiene merced a las aportaciones de sus 400 socios, empresas colaboradoras e instituciones públicas como la Junta, Diputación y Ayuntamiento. Desde la dirección recuerdan que si no fuese por las donaciones «tendríamos que echar el cierre en poco más de un año».

Cada mañana, la plaza Puerta Obispo se convierte en una especie de oficina del Inem donde los más necesitados —a falta de un trabajo— acuden en busca de alimento, higiene y un hogar donde la ociosidad o la violencia se quedan a la puerta. «A corto plazo les exigimos más responsabilidad con los demás y con ellos mismos y a medio tratamos de solucionar su situación social, rehabilitarles de sus adicciones si las tienen, buscar una inserción laboral y la búsqueda de una vivienda digna», recuerda Llorente.

Todo por un precio simbólico de 60 céntimos que abren las puertas de un cielo humano y divino a partes iguales. El infierno, traicionero e insaciable, espera a la vuelta de la esquina. Abre sus puertas de lunes a domingo. «Los fines de semana en vez de cenas les damos una merienda».

Al margen del comedor, la Asociación Leonesa de Caridad cuenta también con un centro de acogida para mujeres víctimas de violencia doméstica o situación de abandono y sus hijos. «El año pasado atendimos a siete mujeres y diez niños y ahora mismo tenemos a dos mujeres con dos y tres hijos». En este caso, al margen de ofrecerles una casa donde cobijarse, los responsables de la asociación en encontrar el desarrollo personal, social, económico y laboral de unas mujeres sumergidas en una situación problemática. «También fomentamos el desarrollo de sus hijos lejos de la situación de conflicto».

La tercera vía de acción de Asleca es la ayuda a domicilio para personas sin recursos. «La soledad no buscada es algo que todos evitamos, sin embargo esta gente —debido al cambio de papel de la familia— necesitan del servicio de la asociación». En este caso, la ayuda se presta en exclusiva a ancianos y minusválidos que suelen estar solos. «Prestamos servicios de lavandería, de comida a domicilio, visita y acompañamiento».

Esta pequeña gran familia se compone de 111 voluntarios, cuatro cocineras, dos trabajadores sociales y un motor que engrasan las Hijas de la Caridad. Son miles de personas las que han pasado por sus instalaciones desde su fundación. Entre sus efemérides destaca especialmente la medalla de oro de la Cruz Roja Española que recibieron el mayo de 2004.

Este año, con motivo de la celebración de su 110 aniversario, la Asociación Leonesa de Caridad tiene previsto organizar una gala benéfica de carácter cultural que se desarrollará bajo la dirección técnica del grupo Arpegio de León. Fiesta que previsiblemente tendrá lugar en el Auditorio.

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