El leonés que le ‘robó’ a Hitler la puericultura
La puericultura llegó a España de la mano de un médico leonés. Cipriano Pérez Delgado, el doctor Arapiles, puso en marcha en la provincia muchas de las prácticas que aún hoy resultan novedosas. El cuidado a las madres primíparas, el reposo durante los últimos meses de gestación o el seguimiento durante el parto fueron importadas de la Alemania nazi por este pediatra

Cipriano Pérez-Arapiles y Emilia Salgado el día de su boda con el obispo Almarcha. ARCHIVO DE CASIMIRO BODELÓN
cristina fanjul | león
Se llamaba Cipriano Pérez Delgado, pero todo el mundo le conocía como doctor Arapiles. Entre otros cargos, este médico ocupó el de director médico de San Cayetano entre 1955 y 1965, los diez años más polémicos del hospicio, los años durante los que cientos de niños huérfanos se vieron sometidos a la disciplina castrense de los Terciarios, los religiosos que, al amparo del obispo Almarcha, dirigieron la casa de expósitos de León como si de un reformatorio se tratara.
Cipriano Pérez Delgado había nacido en Villalpando, en Zamora, el 8 de abril de 1909. Estudió medicina en Valladolid y se doctoró en Madrid, donde fue adjunto de Pediatría. Siempre optó a una Cátedra que nunca obtuvo. La razón: le negó a Franco tres ofrecimientos, un acto de soberbia que el dictador nunca le perdonó. El médico tuvo sombras, muchas, pero también fue uno de los máximos responsables de la llegada a España de la puericultura moderna.
Pero, para abrir el telón a la historia del doctor Arapiles, hay que retrotraerse a su juventud, un momento de su vida marcado por la amistad con Onésimo Redondo y todo su entorno sindical e ideológico. Destaca Casimiro Bodelón que el asesinato del líder de las JONS le llevó a apoyar de manera incondicional a su viuda, Mercedes Sanz Bachiller. La guerra creó una sociedad de intereses entre el médico, la viuda de Onésimo Redondo y Javier Martínez de Bedoya. Arapiles y Martínez de Bedoya habían estudiado en la universidad alemana de Heildelberg y allí conocieron las prácticas sociales de la winter-hilfe (auxilio de invierno). Fue a partir de esa idea que se creó en Valladolid el Auxilio Social, sobre los mismos parámetros y formas que la organización alemana. Cipriano se imbuyó de su espíritu y estudió en profundidad las formas y maneras de pensar y actuar en el área social y sanitaria de los alemanes. Junto a Sanz Bachiller y Martínez de Bedoya creó los primeros comedores para niños y madres, y acabó convirtiéndose rápidamente en una red de asistencia social en toda España.
A Cipriano Pérez Delgado se le deben muchas de las prácticas que aún hoy resultan novedosas, muchas de las cuales eran imitación de la alemana Kraft Durch Freude (la fuerza por la alegría). En esta línea, según destacan Teresa Ortega y Ana Aguado en la investigación Feminismos y antifeminismos. Culturas políticas e identidades de género en la España del siglo XX, Arapiles proponía la creación de colonias de reposo para ambos sexos, de modo que pudieran establecerse turnos entre las mujeres trabajadoras de las capitales. Con ello se pretendía que éstas pasaran los fines de semana en el campo para descansar. «En 1965, ya fuera de San Cayetano, se hizo cargo de la primera Maternidad de España, que estuvo en León y que pasó a llamarse Instituto de Maternología y Puericultura, según la nomenclatura alemana», destaca Bodelón, que añade que gracias a su impulso estas instituciones se crearon en todas las cabeceras de provincia.
El doctor Arapiles ya había puesto en marcha todo lo aprendido de la Lebenborn (la organización creada en la Alemania nazi por Heinrich Himmler para expandir la raza aria) durante los diez años en los que ejerció la dirección médica de San Cayetano. En este centro aplicó sus conocimientos sobre infecciones en los niños, y puso en marcha sistemas novedosos de maternología, como el seguimiento durante el embarazo, el reposo de las gestantes o el descanso de las primíparas.
Entre sus publicaciones, destaca el estudio de la UVA Enfermedades de la infancia producidas por virus, La morbimortalidad infantil institucional en León, publicado por el CSIC, o su tesis doctoral, que versó acerca de la contribución al estudio metabólico de los hidratos de carbono en el lactante normal y en el eccematoso, publicada por la Universidad Complutense en 1942. Es decir, había pocos que supieran lo que él. Sin embargo, nunca logró la Cátedra que persiguió durante toda su vida. Se atrevió a rechazar tres cargos que Franco le ofreció cuando le apartó del Auxilio Social: director general de Beneficiencia, gobernador de Teruel y gobernador de Almería. «Esto le costó estar postergado el resto de su vida y no pudo conseguir su ansiada cátedra de medicina pediátrica», destaca Casimiro Bodelón. La enemistad del dictador llegó incluso a su vida íntima: su boda con Emilia Salgado se produjo en el más absoluto secreto. Les casó el obispo Almarcha en la capilla particular del palacio Episcopal y en su certificado matrimonial él consta como un humilde funcionario, y no como médico. La aparición pública de su imagen en prensa fue nula durante el franquismo, a pesar de los cargos públicos que ocupó y murió en Valladolid rodeado por toda su familia.