Primer exoesqueleto infantil del mundo
Niños con atrofia muscular espinal han podido andar por primera vez gracias a este invento español, cuyo coste asciende a 50.000 euros El CSIC busca financiación.

La investigadora Elena García, creadora del exoesqueleto. PÉREZ
daniel rondán | madrid
Alvaro tiene cinco «añazos» y quiere jugar al fútbol. Más en concreto, «parar la pelota». Y es del Atleti. Deseos normales en cualquier niño, pero que en Alvaro eran hasta hace nada solo utopías. Porque sufre atrofia muscular espinal de tipo 2, una de las enfermedades neuromusculares degenerativas más graves de la infancia. Se diagnostica entre los siete y los 18 meses de vida y los niños que lo padecen no llegan a caminar nunca, lo que provoca un importante deterioro de su estado. Hasta ahora. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha presentado el primer exoesqueleto infantil del mundo. Y Alvaro ha tenido la suerte de probarlo.
«Lo que más me gusta es andar», aseguraba con aplomo y divertido ante la decena de cámaras que le rodeaban. «Lo primero que hice cuando me pusieron el exoesqueleto es andar hacia papá», cuenta mientras Ana, su madre, le miraba con cariño infinito. «Me gustaría jugar al fútbol, parar la pelota, ir andando y no tener que ir en silla», resume el pequeño, conocedor de los pormenores de la investigación y de que su sueño puede tardar. El equipo liderado por Elena García, del Centro de Automática y Robótica, solo ha podido fabricar un robot. Y hay muchos candidatos para probarlo.
El dispositivo, de doces kilos de peso y fabricado con aluminio y titanio, está diseñado para ayudar al paciente a caminar. Además, también se utilizará en hospitales como terapia de entrenamiento muscular para evitar los efectos colaterales asociados a la pérdida de movilidad propia de esta enfermedad. La estructura consiste en unos largos soportes, llamados ortesis, que se ajustan y adaptan a las piernas y tronco del niño. En las articulaciones una serie de motores imitan el funcionamiento del músculo humano y aportan al niño la fuerza que le falta para mantenerse en pie y caminar. El sistema lo completan una serie de sensores, un controlador de movimiento y una batería con cinco horas de autonomía. La tecnología, que ya ha sido patentada y licenciada conjuntamente por el CSIC y su empresa de base tecnológica Marsi Bionics, se encuentra en fase preclínica.
La líder de la investigación también ha reclamado ese dinero y ha alentado a las empresas a que den el paso para sacar adelante el proyecto. «Recibimos llamadas de todo el mundo porque nos dicen que lo necesitan ya», indica García, quien ya inicio una campaña de ‘crowfunding’ para pagar el proyecto. «Está abierto. Con solo un euro por persona se pueden hacer muchas cosas», recalca la investigadora, que ha trabajado desde hace tres años en el proyecto. Una idea que nación de un primer esqueleto para la tetraplejía.
Ahora, el CSIC necesita romper «esa barrera de la financiación» con empresas que se impliquen. En el momento de que se tenga el dinero, habrá que esperar año y medio para tener los certificados pertinentes en Estados Unidos y Europa. El plan del CSIC es alquilar el uso de los robots. «Hablamos de un alquiler de unos 800 euros al mes. Si hablamos de venta, serían necesarios unos 50.000 euros. Creemos más factible el alquiler y esperamos que haya ayudas para financiarlo», apunta García.