Diario de León

El relato rápido del dibujo en la calle

El movimiento ‘urba sketchers’ se consolida en León. Son dibujantes urbanos que salen a la calle cargados con cuadernos, lápices y acuarelas y pintan el relato diario de la historia común de las ciudades para compartirlas en una sala de exposición virtual en las redes sociales. El movimiento llega a León impulsado por la artista Charo Acera, que quiere consolidar esta corriente artística de dibujo rápido compartida en Internet

Isabel Rodríguez pinta con acuarelas el mercado situado en la Plaza de Regla. JESÚS F. SALVADORES

Isabel Rodríguez pinta con acuarelas el mercado situado en la Plaza de Regla. JESÚS F. SALVADORES

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carmen tapia | león

León se apunta a la pasión de dibujar en la calle y compartir los dibujos en Internet. Los dibujantes urbanos se han empeñado en consolidar en la ciudad un movimiento creado en 2007. Los urban sketchers son una corriente global que inunda poco a poco las ciudades de todos los continentes. Van cargados con cuadernos, lápices de colores, bolígrafos y acuarelas. Eligen un lugar común y se reúnen para pintar. El movimiento en León nació hace once meses de la mano de la pintora y escultora Charo Acera y cada vez son más lo que se apuntan a esta iniciativa que se consolida a través de las redes sociales. No hay normas ni premios. Es un proyecto independiente que crece cada mes en León. Niños, jóvenes, mayores, padres y madres de familia, pintores, aficionados a la pintura, amantes de las actividades en la calle... no hay un perfil homogéneo. La única condición es disfrutar con el dibujo. Ni siquiera hace falta saber pintar.

Ayer se citaron en la plaza de la Catedral aprovechando el traslado del mercado de los sábados, un torrente de colores y olores que cada mano refleja de manera diferente.

Los dibujantes urbanos ocupan suelo, bordillos, bancos... cualquier espacio que les ayude a colocar el instrumental de dibujo, un equipo básico, casi de bolsillo, desplegable en cualquier lugar que les sirva de motivación.

«La Catedral me queda grande así que creo que voy a pintar una farola», asegura Cristina Sutil mientras saca un cuaderno y un lápiz.

«Se trata de estar, pasar el rato y dedicar dos horas, coger confianza para pintar en la calle. No hay examen ni nota. Nos educan a que lo que dicen los demás es lo valioso y nos da vergüenza que opinen de nuestro trabajo. Hay que desprenderse de eso». Charo Acera, la impulsora del movimiento en León, insiste en que la única cualidad para salir a la calle y pintar es «tener ganas, querer participar y probar. Con el tiempo, la gente va adquiriendo su propia manera de representar lo que ve». Acera siempre muestra a sus alumnos de la Escuela de Arte los primeros dibujos de Leonardo Da Vinci. «Eran espantosos», asegura, «al empezar las técnicas nunca son buenas».

Es el arte del dibujo rápido. Isabel Rodríguez tiene 61 años y desde hace tres asiste a clases de pintura. «He venido varias veces. Pintar en la calle me aporta todo lo bueno como tranquilidad, vistosidad, alegría. Me emociona».

Jorge Martínez Montero pinta con sus dos hijos. «Soy profesor de Historia del Arte y es una manera de inculcar a mis hijos el contacto con el dibujo, salir a la calle e interrelacionarse. Experimentar en lugar de copiar y dar rienda suelta a la imaginación».

Eva de Paz es profesora de dibujo. «Me encanta. Me apunto a todo lo que propone Charo Acera. Es una buena iniciativa y es un buen ambiente».

Los dibujantes urbanos suman adeptos y ya son más de cuarenta personas las que acuden a las citas mensuales, aunque de manera desigual. Ayer acudieron una veintena. «A mí me relaja», asfirma Paula de la Calle, de 18 años y alumna de la Escuela de Arte. «No es lo mismo pintar sola en tu casa que en la calle».

Los pintores urbanos cuelgan sus obras en Internet y las comparten en una exposición virtual.

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