El principito vuelve a volar en Salamanca
Policarpo Sánchez encuentra en el Archivo de la Memoria Histórica el carné de fotógrafo de Antoine de Saint-Exupéry .
El escritor Antoine de Saint-Exupéry posando delante de su avión . STF
r. jiménez | salamanca
El reciente hallazgo del carné de reportero del escritor Antoine Saint-Exupéry, cuando recaló en España como enviado especial del diario Paris-Soir para informar del frente de Madrid durante la Guerra Civil (1936-1939), ha alumbrado una nueva dimensión del Archivo de Salamanca como foco cultural.
A punto de cumplirse diez años de la aprobación de la Ley de la Memoria Histórica, el archivo puede superar la imagen de epicentro de disputas políticas y judiciales con que saltó a la opinión pública hace una década, y convertirse en un referente cultural de primer orden porque «es un auténtico tesoro por descubrir». Lo afirma el investigador Policarpo Sánchez, especializado en patrimonio y uno de los mejores conocedores de su fondo documental, donde acaba de encontrar el permiso de fotógrafo que la Junta Delegada de Defensa de Madrid expidió al autor de El Principito , Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944), a quien avalaron el poeta y periodista Corpus Barga y el entonces ministro de Estado de la II República, Julio Álvarez del Vayo. Otro de los documentos encontrados, en este caso como afiliado del sindicato anarquista CNT, corresponde al actor de teatro y televisión Paco Martínez Soria.
Policarpo Sánchez ha encontrado también una carta del fundador y director del FBI, John Edgar Hoover, en la que solicitaba a la II República información sobre la actividad de determinados ciudadanos de Estados Unidos en España. «Es hora de sacar el verdadero partido que tiene el Archivo de Salamanca, de poner de manifiesto su auténtico valor cultural, de darle el espaldarazo definitivo como foco de interés mundial», también desde la perspectiva histórica y social.
Sin catalogar
El resultado es «una gran cantidad de fondos sin catalogar, cajas sin abrir y papeles extraviados en lugares inesperados como el carné de Saint-Exupéry o la filiación sindical de Paco Martínez Soria, gracias a una metódica labor de consulta «documento por documento», a una labor de «infinita paciencia, movido por la fe y la pasión» de este investigador histórico.
«Es un auténtico tesoro y todavía hay mucho que investigar y contar», advierte Sánchez, con casi dos décadas dedicados al estudio y defensa del Archivo de Salamanca y protagonista de una batalla legal contra la salida de documentos hacia otras instituciones, entre ellas la Generalitat de Cataluña, que considera que no se ajustan a la Ley de la Memoria Histórica.