CORNADA DE LOBO
Ay, Portugal
Ay, Portugal, ¿por qué te quiero tanto?... suena el pasacalles de la Estudiantina Portuguesa y trae zureos de paloma al corazón recio del cazurro que conoció aquí a tanto buen «portu»... o de cualquier español que ande hartito de estar durmiendo culo contra culo las dos naciones en esta divorciada península, como harto está de ver que aquí no deja de crecer el nacionalismo de supremacía y portazo, cosa de muy mal gusto, mucho malgasto y excesivamente ruidosa.
Pero hoy resulta que, según estudios del Instituto Elcano, un 78% de los portugueses son partidarios de una unión «política» con esta España que aquí empezamos a llamar Ex-paña.
Somos cantores de la tierra lusitana, traemos canciones de los aires y del mar, vamos llenando los balcones y ventanas de melodías de la antigua Portugal...
¡España y Portugal en yunta!
Atiende, Saramago, ¿ánde andas?, ¿en qué esfera celestial paras?, esto suena a vieja Federación Ibérica, a tu viejo sueño de la Balsa de Piedra... y a quien afine la oreja le sonará a lo lejos también la voz de José Afonso soñando otra vez una Grândola, vila morena, la cidade, ahí donde «em cada esquina, um amigo; em cada rosto, igualdade».
Será una unión política, pero por algo se empieza; tantos siglos de ceguera o de ignorarse ¿no bastan?...
Ya vendrá De Guindos a poner palos en las ruedas. Sus desdenes con ese país han ofendido últimamente al ministro portugués de Exteriores que le riñó con razón dolida por ser un tonto con desaire a esa fe portuguesa que ahora españolea... ¿españolea por necesidade?... hombre, el portugués está viendo que aquí se pasa la crisis mejor de lo que a ellos les maltrata aún... ¿es entonces fervorín interesado?... quizá, ¿y qué?, pero también late en el pueblo una vontade, voluntad de querer juntarse por haber afinidade. Otra cosa será lo que urdan en las alturas los amos de la voluntad popular, del dinero, del orgullo... y de la Historia.
Hoy alquilo mi día a la esperanza.
Y mañana también.
Hala, y a cantar con Siniestro Total lo que es muy diestro y cabal: ¡Menos mal que nos queda Portugal!