El ataque en Alemania deja indefensos a los menores
Los adolescentes refugiados en busca de asilo temen la reacción del país de acogida tras el atentado de esta semana.

Tres niños refugiados sirios de camino al colegio. JAMAL NASRALLAH
Noelia López | berlín
El ataque en un tren de cercanías de un joven refugiado, inspirado en la propagada yihadista, ha generado no sólo espanto entre los ciudadanos alemanes, sino también miedo entre las decenas de miles de menores que llegaron solos como solicitantes de asilo y que temen ahora la reacción de su país de acogida.
La Federación de especialistas en menores no acompañados (BumF), que agrupa a un centenar de organizaciones que trabajan con estos niños y adolescentes, quedó en estado de shock al escuchar que un refugiado afgano de 17 años había atacado con un hacha y un cuchillo a los pasajeros de un tren en la noche del lunes.
«Tuvimos claro que iba a tener graves repercusiones en los centros de acogida», señala Niels Espenhorst, uno de los miembros de la organización, a la prensa extranjera en Alemania.
En estos momentos, los servicios públicos de protección de la infancia y la juventud atienden a alrededor de 52.400 menores que han llegado al país sin su familia, y varios miles que siguen teniendo derecho a ayudas aunque ya han cumplido los 18 años, la mayoría de Afganistán, Irak, Siria, Irán, Eritrea y Somalia.
Al margen de las cinco personas heridas en la noche del lunes, Espenhorst cree que los más afectados son estos menores, que temen revivir el terror del que muchos han huido traumatizados y tener que esconderse ante el creciente «resentimiento» en la sociedad en la que buscan integrarse.
Su mensaje concuerda con el lanzado por el ministro alemán de Interior, Thomas de Mazière, en su primera comparecencia pública tras el atentado, cuando animó a funcionarios, voluntarios y familias de acogida a «no dejarse intimidar» por lo ocurrido y a continuar con su valiosa labor.
Los menores llegan solos a Alemania por muy diversos motivos; hay quienes huyen de un reclutamiento forzoso; quienes son enviados por la familia para protegerlos; o quienes simplemente se han visto separados de sus familiares durante el viaje.