Diario de León
Publicado por
CORNADA DE LOBO pEDRO TRAPIELLO
León

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M uerte salvaje en Munich ayer... otra vez la vileza... inquieta el aumento de tipos con gatillo en la sesera tirados a matar indiscriminadamente antes de ser abatidos, que seguramente es lo que buscan por no tener coraje para despacharse sin ruido y con un mínimo de estilo.

En Brasil detuvieron a varios jóvenes que planeaban atentar en las Olimpiadas, buscaban armas, chatarra de favela, y les dicaron. Después declararon lealtad al ejército islámico. Vaya, el contagio está siendo viral y la empresa califal del Corán-cañón va abriendo franquicias hasta en las Indias amazónicas donde la musulmanía jamás pisó o se hizo notar... ¿moros piraos en Brasil?... los detenidos no tienen ascendencia árabe o islámica, sencillamente se apuntaron a una guerra lejana y le añadieron razones propias para hacerla suya... ¿habrá otros volaos maquinando lo mismo?... miedo en Brasil... o aquí, allí y más allá... menos en China.

Internet está lleno de predicadores y hay mucho joven harto, vacío de ser o muy pasao dispuesto a la emoción total de tirarse a morir sin el mínimo vértigo... ¿cómo sospechar de ese individuo formal y desapercibido en el barrio que de repente se bautiza en la fe con filo ofreciéndose como carne de cañón y vendiendo su vida al diablo por un sorbito de champán con veinte muyaidinas semidesnudas en el cielo de Alá?... sobran candidatos hastiados, furiosos o desilusionados en el tiempo del «todo y ya», del triunfo de pocos y del fracaso de todos, del nihilismo y de «la esperanza es lo último que se perdió». Esto sólo se cambia a sangre y fuego, piensa el cansado de no pasar jamás de la puerta del paraíso.

Cerrado en su cuarto-cuartel donde le mueren las horas, un joven clava los ojos en el ordenata con vídeos donde revientan un autocar lleno de guardias en Bagdad, estallan bombas en Kabul o se degüella en Palmira... mira después por la ventana y de buena gana bombardearía ya la mierda de barrio que tiene a la vista... o se cargaría a medio instituto, un McDonald o iría a una discoteca rica con lanzas y machetes... el predicador de internet le insiste: «el amor ya no existe, haz la guerra».

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