Diario de León
Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

Creado:

Actualizado:

Me entero por Ana Vega Biscayenne y me lo amplía después el dios Google que la primera receta escrita de un gazpacho (caldo frío del que puede fardar el andaluz) es de 1747 y la recoge en su libro Arte de repostería Juan de la Mata, un leonés cocinero de la Corte. La receta es Gazpachos de todos géneros.

Leonés, ya ves... y ahora vendrá nuestro tontín oficial diciendo que León es la Cuna del Gazpachismo y que debería promocionarse sirviéndolo en griales.

Parajoda: hasta el siglo XIX el gazpacho no llevó tomate... ¡¿?!... ni pepino, ni pimiento... ¡blasfemia!... ya, pues venimos de ese gazpacho... y ya tenemos lío, no hay mejor mecha para incendiar la mesa que decir cómo se hace el auténtico gazpacho... o que la paella debe llevar cebolla, lo que en Valencia lleva de la porfía al insulto: ¡cebollón, ignorante, qué coño sabrás tú de paellas, Tonet, si sólo comíais sopa de piedras en tu casa... y a escondidas!...

Dice Juan de la Mata que el gazpacho más común se llamaba «capón de galera», que es pura coña como llamar «langostino de huerta» a la zanahoria, pues un capón (privilegio de ricos) era impensable en la escudilla de marineros y galeotes a quienes ese gazpacho ruin podía saberles a pollastre.

Esa sopa desmigada es antigua, la comían los romanos y los árabes españoles la consagraron, aunque en nada se parecía a los diez gazpachos que hoy se pegan por ser dios. Se tuvo siempre por plato grosero de jornaleros y pastores; bien barato salía: corteza de pan, ajo, agua, vinagre, sal y aceite, pero refinando y añadiendo cada cual su ocurrencia o lo del sitio (desde anchoas a hortalizas), acabó entrando en palacio como lo hace hoy en la Casa Blanca; Michele Obama (tan vegetalista) flipó al descubrírselo el asturiano Andrés Fernández y ahora se lo ofrece ella a todas las madamas de dignatarios que le llegan por allí, toma gazpacho... incluso a la hora del te.

¿Y gazpacheó León alguna vez?... sin duda, lo extremeño nos es familiar, migas, pimentón... pero el comer cazurro no tuvo letras... y los últimos libros vivos están muriendo sin que la etnografía de pandero se entere... o le inquiete.

tracking