Perder la cabeza en el trabajo
Muchos accidentes laborales están relacionados con el estrés provocado en las oficinas El riesgo para la salud mental están en el ambiente, el entorno y el perfil de cada trabajador.

La primera ponencia de las Jornadas de salud mental de los trabajadores, celebrada en la Universidad de León. JAVIER SUÁREZ-QUIÑONES
n. banderas | león
El trabajo también resta años de vida, y en algunos casos, cordura. Y es que el ser humano pasa más de la mitad de su vida trabajando, lo que hace que el nivel de estrés vaya subiendo conforme pasan los años.
En este ámbito se enmarca la Jornada Técnica sobre salud mental de los trabajadores en Castilla y León, celebrada en la facultad de Derecho de la Universidad de León (ULE) durante ayer y hoy. La apertura de las jornadas corrió a cuenta de Alberto Valdés Alonso, profesor de la susodicha facultad.
En la mesa redonda de ayer tuvieron representación el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), la ULe y de los sindicatos CC OO y UGT, entre otros. También contó con la presencia de especialistas en psicología y doctores en Medicina. Hoy continuarán las jornadas, con representación de la Junta de Castilla y León, el juzgado de lo Social y técnicos de prevención de riesgos laborales, entre otros.
El tema es serio, ya que los niveles de estrés en el trabajo son bastante elevados en la mayoría de los oficios. Y este estrés no es beneficioso para nadie, además de la persona, «los problemas mentales influyen en toda la empresa», comenta Alberto Valdés, encargado de hacer la primera ponencia, de apertura. «Muchos accidentes de trabajo están condicionados a ese estrés», y «las empresas no deben mirar solo a los aspectos físicos» del trabajador, «también los psicosociales», añade el profesor titular de la ULe.
Los problemas de salud mental en el trabajo vienen dados tanto por factores externos como internos. Y en palabras de Valdés, «son junto con los problemas músculo-esqueléticos» —dolor de espalda, artrosis— «los causantes de una de cada tres bajas laborales». Depresiones, ansiedad, estrés, todo puede llevar a episodios de «violencia externa», o simplemente minar al trabajador o disminuir su productividad.
Las dimensiones de riesgo en las que una persona puede tener problemas son tres, según la exposición proyectada durante las jornadas. La primera es el ambiente de trabajo, refiriéndose a las relaciones personales con compañeros y jefes, cercanía entre las personas, monotonía en el oficio, y cualquier aspecto que envuelva las relaciones del trabajador.
La segunda dimensión es el entorno de trabajo, la temperatura, las condiciones, y todas las características físicas del trabajo, que lo pueden hacer desde una carga agradable hasta unas horas insoportables.
Y la tercera dimensión es interna, y corresponde al perfil del propio trabajador. Hay personas más propensas que otras a ganar estrés, tener más problemas o ser más pesimista, y es a las que más atención conviene prestar.
Las empresas se ven afectadas cuando la salud mental del trabajador se resiente, pero Valdés apunta que «las exigencias» que una empresa impone «estresan».
Ya se actúa en este ámbito desde hace años. La universidad de Nottingham creó el proyecto Prima-EF, para evaluar y poner remedio a los riesgos que entraña el ambiente psicosocial de un trabajador en su día a día. En otras palabras, valorar el estrés al que se somete a las personas en su trabajo y sus efectos.