CORNADA DE LOBO
Del género idiota
Existen dos maneras de ser feliz: una es hacerse el idiota; y la otra, serlo.
Si lo dice Freud, cómpralo; es una de sus frases más citadas.
Pero el ser idiota ¿qué es, de qué va?... ¿hay que ser «tonto, poco inteligente», según define el diccionario, o ser «el que molesta por su inoportunidad o indiscreción», como también significa?...
Sócrates resuelve: «memo atrevido», el perfecto idiota... entonces, ¿Trump es idiota?... y el profesor nos desconsoló: ¿y qué más da que no lo fuera, si ya se ha convertido en la gran estrella y guión de los idiotas?
Los griegos inventaron la palabra, la usaron los romanos para designar al ignorante zafio y nos llegó a estas colonias y a nuestros días significando lo mismo, pues no hubo que cambiarla o retocarla; el hombre (y la mujer, igualemos) cambia poquito... y «númerus idiotae infinitus est».
Sabe mal que a uno le llamen idiota porque es uno de esos insultos de baja intensidad que no puedes considerar suficiente grave como para replicarlo con un guantazo, aunque si te dicen idiota seguido de payaso, podría justificarse la patada en la boca.
Sin embargo, el «idiotés» griego designaba a las personas que no se ocupaban de asuntos públicos dedicándose sólo a asuntos propios... ¿pensaban en nuestros políticos?, preguntó Sócrates, ¿es ese el género idiota del que está hecho el colapso político español?... ¿se hacen el idiota siguiendo el consejo de Freud o se limitan a serlo?, porque a no pocos se les ve felices incluso en el naufragio... y feliz Urkullu con la boca llena de miel electoral declarando su anhelo de que Euskadi sea «propia, singular y diferente», que es como decir «sólo nuestra, nada plural y extraterrestre»... en fin, tierra impar, gente impar, nación impar... sin par ni parangón ni pareja... y por ende, más sagrados que el «ahívalahostia».
Si el 90% nos hace iguales a los humanos, ¿a qué pensar que un 10% de sesgo cultural, racial o territorial es el que fija la gran diferencia y la insalvable distancia?... eso es de idiotas... idiotas felices.. todo nacionalismo proporciona una narcótica idiotez.