El edén de Natalia
La joven leonesa es reconocida como la segunda mejor florista artesana del país.

Natalia Crespo celebra su triunfo en el certamen Mejor Florista Artesana celebrado en el Pabellón de Exposiciones de la Magdalena (Avilés). DL
m. romero | león
No hacía falta que un certamen reconociera su talento porque Natalia Crespo lleva 20 años firmando suntuosos trabajos florales. «Para mí es la firma», reconoce en su presentación. Y está pletórica porque un jurado integrado por las 16 mejores escuelas de arte floral de España la ha seleccionado como la segunda mejor artesana del país, un logro si se tiene en cuenta que a la cita de Avilés la pasada semana acudieron una veintena de los mejores floristas europeos. «Las flores participan emocionalmente en mi vida y en el de las personas de forma mágica Por eso confiero a cada una de mis creaciones la mayor dedicación», es su reflexión.
Desde su local en el barrio del Ejido (Virgen Blanca, 83), Natalia Crespo continúa el legado heredado de una vieja familia de floristas, al que ha incorporado su creatividad y sus disciplinados matices. No en vano, su técnica abarca desde el arte nupcial hasta grandes espacios, algo que resuelve con nota gracias, en parte, a su sobresaliente tratamiento del paisajismo. «Mi mayor obsesión como profesional ha sido siempre la superación y el aprendizaje, embarcándome en nuevos proyectos con técnicas innovadoras. De cada uno de mis profesores he aprendido a resaltar y trasladar mi propia sensibilidad a los trabajos convirtiéndolos en una forma de expresión artística, donde priorizo la diversidad y me enriquezco de ella».
En su negocio ya se exhiben las siglas MAF, que corresponden a la distinción como Mejor Artesano Florista en el evento que patrocina Interflora, algo así como el Master Chef de las flores. Tuvo que superar diez pruebas sorpresa, individuales y por equipos. «Es lo más parecido a un encargo en la tienda, en el que el cliente entra por la puerta y se lo quiere llevar preparado». Y aquí entra de todo, puede que hasta una cesta de frutas.
En los últimos 15 años, la trayectoria de la florista incluye trabajos de lo más diversos, desde su colaboración en causas solidarias como las galas del cáncer hasta la decoración de grandes espacios para la celebración de desfiles de moda. También decora iglesias, actos de empresas, organiza talleres, diseña tocados, viste comuniones... Es Natalia Crespo, una nueva generación de floristas.