En el caos de la reformulación
El desmantelamiento de la mina, los nuevos pobladores del agro o la reivindicación como ciudadanos activos de personas que han permanecido arrinconadas de forma tradicional son la esencia de un laboratorio de antropología con el que el Musac y la ULE quieren descubrir las nuevas hechuras de la provincia....

Imágenes de dos de las fotografías que forman parte del proyecto del Musac y la Universidad de León. MUSAC
cristina fanjul | león
La reformulación de los espacios y de las relaciones sociales que en ellos se crean es uno de los aspectos fundamentales para entender el desarrollo de la provincia. Con el fin de analizar las heterotopías creadas por las estructuras nacidas de los cambios generados por la nueva economía se ha creado el Laboratorio de Antropología Visual. El proyecto desarrollará tres programas complementarios: uno en Ciñera, otro en la Sobarriba y uno más que nace de los trabajos realizados en el Musac por el grupo Rara Troupe. Cada uno de ellos responderá a tres preguntas a partir de las que se articulará todo el trabajo. La primera de ellas analizará qué significa hoy en día ser de una cuenca minera, la segunda promoverá un diálogo en torno a la idea de pueblo, mientras que en el tercer apartado se analizará el significado de ‘normalidad’ desde el punto de vista psicológico y social. Uno de los miembros de este proyecto es el profesor de Antropología Social Óscar Fernández, que explica el proyecto de manera integrada: «Se trata de promover la investigación y la creación desde la antropología visual, combinando las disciplinas artística y científico-social en el estudio y la representación del ser humano y los grupos sociales». Bajo el nombre de LAAV, este espacio pretende convertirse en un laboratorio de antropología experimental, y su puesta en marcha cuenta con la co-financiación de la Fundación Daniel & Nina Carasso a través de su convocatoria para el Arte Ciudadano. Su primer proyecto, coordinado por el artista Chus Domínguez y Belén Solá y en el que también participa Conchi Unanue, se sirve de la imagen y el sonido como formas de pensamiento. A través de ellas, los profesionales pretenden compartir el conocimiento y la experiencia estética desde una perspectiva experimental y crítica. Óscar Fernández asegura que la creatividad con la que se ha planteado esta proyecto es la clave de su éxito: «Si equiparamos la validez de las artes de la imagen en movimiento a la de las ciencias sociales a la hora de conocer y representar el mundo, y combinamos ambos enfoques, se abre la posibilidad de reformar e incluso revolucionar nuestras formas de ver y de conocer», subraya. Y es que, como el profesor revela, la mezcla de estrategias provenientes de las ciencias antropológicas y de las artes permite desarrollar nuevos diálogos en el cruce de ambas disciplinas, así como nuevos enfoques. «De considerar las artes únicamente como un objeto de investigación se pasa a emplear toda su capacidad reflexiva y discursiva, y de utilizar el discurso textual como única forma de representación se pasa a utilizar la imagen y el sonido, con toda su polifonía de significados, para comunicar experiencias estéticas con capacidad transformadora», precisa el experto.
Unión de arte y ciencia
No es la primera ocasión en la que el Musac y la Universidad de León colaboran, pero en esta ocasión, el trabajo adquiere nuevos enfoques. El antropólogo sostiene que el laboratorio propone una contaminación de la ciencia por el arte en el estudio de la sociedad para obtener una visión más procesual, abierta y subjetiva que la que viene haciendo la antropología desde los centros universitarios. «Al tiempo, esta iniciativa pretende que el trabajo final se beneficie del marco académico en cuanto al rigor en el desarrollo de los procesos de investigación vinculados a la creación». Imaginación y rigor unidos en un proceso trasdisciplinar que deja a un lado lo política o académicamente correcto para, reconociendo las limitaciones a la hora de enfrentarse a la complejidad del mundo, tratar de encontrar vías que ayuden a crear una sociedad libre, democrática y con capacidad crítica. Recuerda Óscar Fernández que dentro de los nuevos enfoques que aplican en antropología cabe mencionar, por su cercanía a este proyecto, la etnografía sensorial y la antropología de la conciencia, y dentro del audiovisual, las formas de experimentación del cine expandido y la no ficción contemporánea, sin olvidar todo el trabajo realizado por las vanguardias. «La labor científica etnográfico-antropológica se basa fundamentalmente en los estudios de campo y los estudios comparativos», precisa, y añade que los estudios de campo comprenden las actividades realizadas por el antropólogo para obtener datos que se precisen para el análisis.
El programa se articula a través de tres iniciativas: Puta Mina, Teleclub y La Rara Troupe . Los tres tienen en común el análisis de grupos o comunidades cuyas características, ya sean propias o sobrevenidas, las convierten en heterotopías contemporáneas. Esta primera edición se centra en el tema de la identidad, una cuestión esencial en cada uno de los proyectos en los que se está trabajando. Las actividades de los encuentros están abiertas a la participación y asistencia de todas aquellas personas interesadas.
Puta Mina se centra en la situación que viven los habitantes de Ciñera de Gordón, una de las localidades de la provincia más afectadas por el desmantelamiento de la industria del carbón. Durante los últimos años, Conchi Unanue ha trabajado en la reflexión sobre las formas de representación audiovisual referidas a la cosmovisión minera, las identidades sociales e individuales, las identidades creadas y asignadas, la estructura laboral minera y de qué manera ésta influye en la estructura social, el concepto de identidad minera —qué supone ser minero y qué es la minería—, cómo afecta al desarrollo social la desaparición de la industria y de qué manera se han organizado los habitantes de Ciñera ante los problemas sobrevenidos con el fin de la actividad minera de interior.
En el caso del apartado llamado Teleclub, el proyecto analizará los cambios de población que se han dado en la Sobarriba y de qué manera la llegada de los ‘urbanitas’ ha afectado a la vida en el pueblo a causa de la complejidad de las relaciones entabladas con los habitantes de siempre.
Por último, el proyecto también presentará el cuestionamiento de lo que hoy significa estar dentro de la ‘normalidad’ a través de los proyectos desarrollados por el grupo de trabajo La Rara Troupe.