Diario de León
Publicado por
pEDRO TRAPIELLO
León

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Ignoro al escribir esto quién saldrá elegido presidente americano; dígamelo el lector que ya lo sabe ahora: ¿fue la Hilaria o salió el Trompas?, porque el dinero apostó por Clinton pero jugó en Bolsa a los dos; primero, diciendo este último jueves que podría ganar Trump -lo que agitó una caída interesante- y después, el lunes, vendiendo el notición de que Hillary quedaba exonerada de las sospechas del FBI, revalorizándose las acciones que quedaron baratitas la semana anterior... a eso se lo llamó siempre «jugar en Bolsa», cosa de profesionales; los pobres o desesperados sólo pueden jugar a la lotería o a las tabas.

Al dinero le mueven las noticias, las buenas, y mejor las malas. Donde primero soplan es en la nuca de la Bolsa, que reacciona al instante con brincos o calambrazos que recorren el planeta, que la Bolsa ya es mundial e instantánea; por eso los que tienen mucho-mucho quieren ser dueños también de las noticias, de los medios y del botón de disparar alarmas o, si es necesario, el de desatar pánicos (el pánico deja mejores dividendos si anda uno fino adelantándose a las vísperas una hora o, a veces, tan sólo minutos).

Pero ¿por qué Trump le dio tanto pánico a la Bolsa y no a todos los millones de yanquis que votaron eufóricos a su grandonismo, sus cojones y ese su estilo de vida americana «en rose» con jacas despampanantes en colchón de billetes en una torre de acero y cristal petada en el mismísimo ombligo del mundo?... ¿por qué Trump, teniendo tanto dinero, da mucho miedo al resto del dinero?, ¿acaso no es de los suyos?... ah, misterios de la Bolsa.

Sócrates pregunta qué noticias entran en la Bolsa haciéndola crujir y cuales son las que salen de allí bien fabricadas para crujirnos a nosotros... porque las noticias buenas seguro que se las callan cuanto pueden para sacarles la grasa antes que nadie.

Así las cosas, casi da igual quién haya salido. Como en todo juego de apuestas -y la política lo es- siempre gana la banca, la Bolsa o la vida puta. Y hay que dar por seguro que el dinero ya tenía un plan B en cualquier caso.

La vida es la Bolsa... y no hay más.

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