CORNADA DE LOBO
El guerrón
Ni el Oráculo de Pedrún, ni la Profetisa de Matueca, ni el Calendario Zaragozano... el que mejor casa e interpreta los signos y los rabos de lo que se nos viene encima es alguien que ni siquiera tiene el título de agorero, Vladimiro Casasuertes, exleonés y excuñado de Sócrates, mal que le pese, pero como bien le contrapesa, se lo trajo a la tertulia.
En la tele estaba Trump, qué raro.
En la charla estaba mudo Rajoy.
En la burla estaba Le Pen.
Y en los miedos: el ruso Putin, el coreano Kim Jong-Un, ese chino que no sé cómo se llama, el judío Netanyahu, el iraní Hasan Rouhaní, el filipino Duterte, el turco Erdogán, el sirio Asad... y desorquestando el gatuperio, de nuevo Trump, joder, que no para.
Vladimiro, muéstranos.
Si supiérais leer las noticias, nos dijo, no preguntaríais nada, pero si os empeñáis en pagar, os las releo. Agua va:
Rusia y Estados Unidos acordarán freír juntos al moro malo, gran negocio, su industria armamentista reactivará sus economías y, a donde quiera que vaya, la Bestia Rubia será aclamada y escoltada por barbudos nazi-moteros y los de Renacer Federal.
Después de freír al moro malo, sus servicios secretos e infiltrados alentarán la hostilidad entre los moros buenos hasta que los saudíes invadan Yemen haciendo que Irán ataque objetivos saudíes y a la vez proporcione una cabecita nuclear a los palestinos para que dejen el puerto de Haifa hecho grijo, a lo que Israel responderá con una incursión devastadora sobre arsenales y centrales iraníes, moviendo a China a pillar su cacho al sugerir Pekín a Corea del Norte que, si lanza uno de sus misiles contra Estados Unidos, estará a su lado... y a ver qué pasa.
Y lo que ha de pasar sucederá en 2018, noviembre, el día 11, san Martín, el santo que llega a todo cerdo. Y pueden pasar dos cosas: o la desconcertante guerra de veintidós minutos brutales que dice la profetisa de Matueca... o una conspiración militar/republicana que eliminará al presidente Trump horas antes de pedir el botón rojo para freír al puto coreano porque sí.
Y esta ronda la paga Sócrates.