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PEDRO TRAPIELLO
León

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Seguirá siendo insondable el suicidio colectivo de ballenas, aun sobrando teorías especulativas y titubeos científicos al respecto. Es probablemente el suceso natural que más perplejos y abatidos nos deja. El viernes día 10, 400 ballenas piloto (calderones) se lanzaron a morir a una playa de Nueva Zelanda planchándose el pulmón con su propio peso, la misma playa en la que hace dos años se suicidaron más de 100... pero ahora fueron ¡400!, casi una nación, demasiadas, aunque el récord de inmolación masiva (también en Nueva Zelanda) se estableció en la isla de Chatham en 1918, más de mil ballenas varadas... y en 1985, otras 450 cerca de Auckland.

De nada valió el otro día el esfuerzo redentor de quinientas gentes que intentaron salvar las que podían y reflotaron más de cien, aunque la mayoría regresaba a encallarse de nuevo (en cuyo caso se aconseja matarlas para que sus llamadas no atraigan a más congéneres al pudridero)... difuntas que Dios perdone... ¿tendrá que perdonarlas o forma parte de los designios divinos eso de interrumpir la vida insultando al cielo... y al mar?...

Dicen unos que la actividad humana es lo que desorienta a las ballenas, ruido industrial costero, barcos, motores o aparatos... pero no existían cuando Aristóteles ya cita estos suicidos rutinarios en su tiempo. Otros hablan de actividad sísmica o volcánica submarina que desajusta su sistema magnético de navegación. Y la teoría más seguida es la confusión o la salud terminal de la líder que arrastra a su morir a todas las demás porque es su guía, el piloto al que fían todo su destino con lealtad modorra y fanática.

Se tiraron todo el viernes en esa playa neozelandesa intentando paliar la magnitud de la zarracina e impedir que las reflotadas volvieran tozudamente a vararse en la playa, pero en la noche y al amanecer nuevas ballenas, otras 200, eligieron una playa vecina para masacrarse... ¡600 en dos días!, locura desatada... y Sócrates, a lo suyo, a confundir: ¿a quién debemos culpar aquí de esa irreparable tragedia ecológica?... ¿y qué habría pasado si los japoneses las hubieran pescado el día antes?...

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