El carnaval animal de Río de Janeiro
Los perros celebran la fiesta de disfraces brasileña y. ladran para concienciar contra los casos de abandono.

Una mujer disfrazada desfila con su perro por el popular paseo marítimo de Copacabana, en Río de Janeiro. MARCELO SAYAO
José Parra | río de janeiro
«El carnaval es animal», «ven a disfrutar de la cachorrada », cantaban los dueños de decenas de perros disfrazados para la ocasión en el popular paseo marítimo de Copacabana, en Río de Janeiro, en un desfile que, además de divertir a participantes y espectadores, denunció el maltrato y el abandono animal. Superhéroes, bailarinas... cualquier disfraz encajaba en el denominado como blocão , nombre formado a partir del juego de palabras entre bloco (comparsa) y cão (perro).
Desde muy pronto, las ocho de la mañana hora local (11.00 GMT), comenzó a reunirse una manada de perros y dueños, que durante tres horas recorrieron buena parte de la famosa Avenida Atlántica de Copacabana, que estos días hierve de emoción con largos desfiles cargados de ritmo y color.
De lejos parecía una comparsa más, incluso bastante humilde por el tamaño de la misma y la logística dispuesta, apenas una furgoneta con dos altavoces para animar a los asistentes, pero esa supuesta normalidad se rompió en pedazos al mirar hacia el suelo o a los brazos de los participantes.
En total casi un centenar de perros, que aprovecharon la ocasión para jugar entre ellos, ladrar un poco, y divertir a las personas que se topaban por casualidad con la comparsa.
El desarrollo del desfile no fue sencillo ya que muchos se entrelazaban con las correas, lo que provocó algún que otro tropezón, especialmente en aquellos que llevaban más de un animal de compañía, hasta cuatro en algún caso.
El número de personas en la comparsa perruna, que salió a las calles con la intención de denunciar el maltrato y el abandono animal, creció exponencialmente con el paso de los minutos.
Rosana Vieira, de 47 años, no daba abasto con sus tres perros y sus respectivas correas, pero consiguió explicar a la agencia Efe que «los perros también tienen que divertirse» porque «no pueden estar todo el día solos».
«Les traigo aquí para que conozcan a otros perros y salgan de la rutina, de los paseos de siempre», comentó.
Otros canes, más pequeños, fueron en los brazos de sus dueños, quienes bailaban con ellos al compás de la banda que les acompañó. A ellos se les sumó un animador que, disfrazado de perro para la ocasión, interpretó canciones elaboradas para estos animales.