«El trato de desprecio no se lo deseo a nadie»
«Mi hermana no falleció en el acto. Tardó cuatro días en morir». Carmen Álvarez Velasco mantiene vívido el recuerdo de aquel día, el 12 de julio de 1979 cuando un atentado de ETA en el hotel Corona de Aragón segaba la vida de su hermana Begoña. Tenía 23 años. Junto a ella murieron 77 personas más. Casi cuarenta años después, el duelo no se ha cerrado. «Tuvo la mala suerte de que el atentado tuviera lugar en plena Transición, cuando todo era maravilloso, con lo que durante muchos años fuimos invisibles para todos. Ni siquiera existíamos y no lo hicimos hasta 2001, año en el que Aznar aprobó la ley de solidaridad con las víctimas del terrorismo», explica Carmen con amargura, que añade que hasta entonces no hubo resolución ni se indemnizó a las víctimas del atentado. Y eso, a pesar de que, como ella misma subraya, había un montón de pruebas. «Encontraron Goma 2 en el hotel, el explosivo que utilizaba ETA, pero nunca se reconoció su autoría. Me he puesto en contacto con el Defensor del Pueblo, que me dice que sí, que fue un atentado, pero»... La voz de la hermana de Begoña se quiebra cuando se refiere a la causa que zanjó el juez Andreu. «Reabrió el caso y le dio cerrojazo en tres meses, en tres meses echó por tierra la lucha de las víctimas. Nos sentimos ninguneados, humillados, seguimos siendo los grandes olvidados», lamenta. Y es que Carmen no puede evitar comparar este atentado con el de Hipercor. ¿Siempre se habla de las víctimas de Hipercor mientras a nosotros se nos ha olvidado?», infiere. La hermana de Begoña asegura que al dolor por la pérdida se une a el sentimiento de orfandad por el ninguneo, que «sigue abriendo la herida». «Ese trato de desprecio no se lo deseo a nadie»...