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El mastín leonés, un viejo con calle nueva
Valverde homenajea al centenario perro guardián de los rebaños dedicándole una calle en La Virgen del Camino
El alcalde de Valverde, ediles, miembros de la asociación canina y criadores inauguraron la calle Mastín Leonés en La Virgen. DL
pilar infiesta | la virgen
Enorme y apacible, el guardián de los rebaños desde tiempos inmemoriales, ya da nombre a una calle del municipio de Valverde de la Virgen. Este ayuntamiento de 8.000 vecinos del área metropolitana ha querido reconocer las bondades del mastín leonés, «un perro valiente y cariñoso; grande, grande», según destacan. De hecho, es la raza, probablemente, de mayor tamaño del mundo en relación a su altura y peso.
De mirada bondadosa, es una curiosa combinación de suavidad y fortaleza. Un perro tranquilo que requiere mucho afecto, que le gusta ‘abrazar’, ser abrazado y dormir la siesta. Este protector eficaz de los lobos, en alza en la provincia con potentes explotaciones en Laciana y Babia, se ha abierto un hueco en el callejero de La Virgen del Camino, en una nueva vía ubicada en el cruce de las calles La Uva y Javier Pascual.
En el municipio existe tradición de cría desde hace medio siglo de la mano de Tinín Martínez, quien reconoce que ha «criado cientos, regalado muchos y vendido pocos». Experto y juez de los concursos caninos, acudió al descubrimiento de la placa junto a la cachorra Dora; miembros de la asociación canina; el alcalde, David Fernández, y parte de los ediles, entre ellos, Néstor Santos, que fue el impulsor de la propuesta. Martínez reconoce que el mastín «es tan noble como dicen, pero no apático o tontón. Siempre se entera y está viendo qué sucede, pero se dosifica. No ladra por cualquier cosa, pero vete a entrar en su casa o que se acerque un lobo...».
Para defender su carácter autóctono, en 1981 se creó la Asociación Española del Perro mastín leonés, que organizó un programa de cría buscando el tipo grande y fuerte de tiempos pasados y redactó un nuevo patrón racial.
«A mí me gusta que tengan un buen movimiento, una elegancia dentro de la pesadez», precisa.
Al mastín le encanta la gente, en especial su familia, son increíblemente fieles, cariñosos y muy protectores. Su único defecto, que ronca.