RETRATOS CALLEJEROS
De bicho raro a la cara conocida de los derechos humanos
Cristina Egido | Coordinadora de Amnistía Internacional

Cristina Egido.
carmen Tapia | texto / ramiro | fotografía
Cristina Egido quiso ser cooperante. Aunque su primera opción fue Enfermería, la nota de corte le impidió estudiar la carrera que creía le facilitaría el pasaporte a los países más necesitados. Optó por Filología Hispánica con la esperanza de poder entrar en algún aula del tercer mundo, para alfabetizar a los niños y niñas, pero el destino la fijó en León. «Cuando acabé la carrera, con 24 años, no había casi ninguna asociación en León en la que meterme para hacer lo que a mí me gusta: ayudar a los demás. Tenía que hacer algo hasta que surgiera la oportunidad de irme fuera». Entonces le hablaron de Amnistía Internacional. «Me enteré de que había un grupo de activistas que estaban empezando en León y me apunté. Me enganchó. Entonces me di cuenta de que desde León podía hacer muchas cosas».
Han pasado treinta años y Amnistía Internacional ya no necesita presentación. «Cuando empezamos éramos los bichos raros que salíamos a la calle a recoger firmas y la gente nos miraba raro. Ahora ya no tienes que explicar nada. Nos conocen y se interesan por lo que defendemos».
Cristina Egido es coordinadora de grupo de activistas y portavoz de Amnistía Internacional de León. Ha gestionado la llegada a la provincia de personas tan relevantes en la lucha de la defensa de los derechos humanos como el colombiano Rosaliano Riascos, amenazado de muerte, o la visita de Desten, el niño soldado congoleño al que con 6 años le pusieron un fusil en la mano. «Han sido experiencias de vida dura que me han enseñado mucho». Le gustaría desaparecer, que el trabajo de Amnistía Internacional no fuera necesario. «Pero siempre surgen nuevos retos y vulneraciones de los derechos humanos. Nacimos contra la pena de muerte de los presos políticos y ahora estamos defendiendo también los derechos económicos y sociales. Cada vez hay más problemas».
Profesora en la Universidad de León, compagina su trabajo con su labor voluntaria en la organización que empezó con 60 socios en León y ya suma 600.