CORNADA DE LOBO
Hostiasport
Me apunto a la moción, dijo Octavito, me parece brillante y pertinente esa propuesta del diputado ruso Igor Lebedev para que se regulen las peleas entre hinchadas de equipos deportivos, especialmente de fútbol, que es donde más hostiazo y canallada se rifa a diario, lo que ya es un gravísimo problema de orden público en aquellas ciudades que alojan encuentros inernacionales de altísima rivalidad; y más hoy, que mutuamente se caldean, se desquician y se citan para tirar jimmys al Manzanares.
Ese diputado ultraderechista propone reglamentar esas peleas inevitables, un pugilato viril, ¿no lo es el boxeo?... aunque también la mujer «riot» exigirá estar en esas refriegas, ¿liga propia?, evitándose así discriminaciones y agigantando además el espectáculo... resumido: antes del partido se enfrentarán las aficiones en un «20 contra 20», propone Lebedev, con reglas, sin armas ni trampas, a mamporro limpio... y los de fuera, a mirar y dar tabaco.
Genial. Pero no le gustó nada a Octavito que ese diputado asegurase que «Rusia puede ser pionera de un nuevo deporte»... por ahí no pasa, ese deporte lleva inventado en esta tierra unos cuantos siglos; fue muy practicado y celebrado. Al efecto, traía dos artículos que publicó en los años 80 donde pedía restablecer y regular los viejos y frecuentes enfrentamientos típicos de romería entre los moceríos de pueblos rivales o vecinos... ¿qué viejo babiano o chacianiego no recuerda las leches peludas que se sorteaban en la Virgen de Carrasconte cada agosto?... y volvían a casa apaleaos, pero contentos, o rumiando revanchas de gancho izquierdo al próximo año y jurando tocarle el culo a sus mozas al primer descuido, lo que vendría a encender la pelea subsiguiente... y así cada año hasta que no quedaron mozos ni culos por tocar... claro que habría que resucitar esas vistosas peleas en las que sólo hay contusionados, insiste Octavito... ¡recurso turístico innegable, vistoso espectáculo montañés como en «7 novias para 7 hermanos»!... mamporro regulado, no vale patada en los gitanales... alegría y hostiasport, que así se bautiza aquí mismo este nuevo deporte.