Lo que manden
M aravillan las lecciones de democracia interna que nos están dando los partidos.
Los populares castellanoleoneses , por ejemplo, ya nos dieron la suya recientemente dejando fuera de juego al gran bulto de la militancia en un remedo de primarias a toda leche con su toque cínico o de corneta y su ribete algo cómico. Silván tardó en entenderlo. Y habrá de entender que algunos «leales» ya estén rondando al que mojó el pan en la salsa de su plato herreriano como mirando al tendido o a Cuenca. Esperan su propina o alguna de las treinta monedas, o sea, los pocos carguines que quedarán a sostener después de que don Amañueco Amarraca (con este escaso ingenio le llama un escocido popular cazurro) llegue metiendo gadaño y garlopa a todo lo que vea plantado o colocado en la senda institucional del perdedor.
Y ahora toca a los socialistas dar su lección, también con primarias, y más picudas, drama nacional, dos frentes y una trincherilla: Susana, Pedro y Pachi, tres espadas para un toro que los veterinarios analistas del ruedo mediático nacional ven corniveleto, bizco, flojo de remos y resabiao de haber ido a tantas tientas. No corren buenos aires en Europa para el viejo socialismo hoy socialdemócrata, socioliberal, ecosocialista o lo que cuadre... las urnas les abuchean en Grecia, Holanda, Francia, Italia... y en España les muerden el rabo. El espectáculo de fractura interna ya lo han dado y cierta derrota moral está servida.
El 1 de abril (ojo, fecha y fiesta franquista, Día de la Victoria) se anunciará oficialmente con aparato y espectáculo la carrera de Susana Díaz al trono (Zapatero la bendice y predice que será la primera presidenta de la nación). La silla vuelve a Sevilla-Felipe González. Todos creen que goleará la Esperanza de Triana , que dice Raúl del Pozo, ascendiendo a su cielo entre clamores y aupada sobre un paso nazareno en el que, entre tanta flor, hay también espinas, un Judas López, un Longinos presto a dar lanzada al muerto, un Cirineo que se monta en la cruz en vez de pujarla, un Caifás en modo gestora, una Verónica chacona, un... lío pasional.