BLANCA DOMÉNECH DELGADO doctora en psicología y pSICOANALISTA
«Es difícil de creer que una mujer acepte ‘libremente’ ser un vientre de alquiler»
La doctora Blanca Doménech Delgado. RAMIRO
ANA GAITERO | LEÓN
Blanca Doménech Delgado cierra hoy las III Tertulias sobre Actualidad, Pensamiento y Psicoanálisis, organizadas por el Colegio Oficial de Psicología de Castilla y León y la ULE, con la conferencia El cuerpo como escenario . A partir de las 20.15 horas, en el Palacio de Gaviria (calle Conde Luna,6) esta doctora en Psicología y psicoanalista recorrerá los recovecos del inconsciente y el cuerpo. Doménech y la también psicoanalista y psicóloga clínica María Dolores Navarro son las directoras del ciclo que hoy se cierra con esta charla.
—¿El inconsciente se refleja en el cuerpo y en el trato que tenemos con él?
—El cuerpo no es sólo un organismo biológico, ni eso que vemos en el espejo. Sobre él se van depositando las normas sociales, las prohibiciones. Es un organismo que tiene que entrar en un orden cultural y queda marcado por ello. Esto es difícil y exige renuncias. Y no siempre se admiten. Es un cuerpo marcado por pasiones, afectos intensos, por la culpa…, aunque no seamos conscientes de ello. Lo primero que el psicoanálisis hace es tratar de poner el cuerpo en relación con la subjetividad, desanudar lo que ha quedado separado, mover con palabras. Por ello es importante dejar hablar, porque el síntoma es una forma de hablar a la que le faltan las palabras. Por tanto, sí, hay una estrecha relación entre el cuerpo y el inconsciente.
—Hay enfermedades que son psíquicas y se manifiestan en el cuerpo. ¿Cómo distinguir de las que sí son biológicas?
—No es fácil responder a esta pregunta. No son cosas tan separadas. Damos expresión somática a las ideas especialmente si van cargadas de emoción y si esa emoción no es tolerable para nuestro Yo. Existen diferentes formas de expresar los trastornos en el cuerpo. Tenemos trastornos psíquicos derivados de una enfermedad física real; Trastornos psicosomáticos en los que no hay simbolización, simplemente se sufre en el cuerpo; síntomas en el cuerpo producidos por una conversión de lo psíquico en algo físico, sin que exista lesión corporal, pero sí hay sufrimiento y dolor físico. Y los temores hipocondríacos por los que el sujeto se somete a toda clase de exploraciones sin que ninguna le deje tranquilo. Es el buen hacer de un profesional el que puede diferenciar.
—La moda de hacerse tatuar el cuerpo, ¿Qué expresa?
—El ser humano desea diferenciarse de los demás y crear sus propias marcas. Tatuándose el cuerpo pretende dejar claro algo de sí mismo, mostrar una ‘insignia’ que le identifica con un grupo, una tribu urbana, etc.., provocar admiración o rechazo... Es subrayar el campo de la mirada del otro para hablar sin palabras. Hay diversas razones por las que uno puede tatuarse o apelar al Body Art, tendríamos que ver uno a uno, si es por malestar, si hay una dificultad para simbolizar los sentimientos o por qué lo hacen.
—¿La anorexia, vigorexia, etc... son enfermedades que están relacionadas directamente con el malestar y el maltrato al cuerpo?
—Ambos son trastornos que involucran al cuerpo. Nos hablan de ese desajuste entre el cuerpo anatómico, la imagen y la vivencia subjetiva. La anorexia tratando de controlar el hambre y saber de su deseo. En el caso de la vigorexia son personas que suelen verse débiles e intentan afanosamente modificar su cuerpo para dar una imagen más sólida, de mayor contextura muscular. Y la búsqueda de una mejor apariencia corporal se convierte en una exigencia feroz, obsesiva que se refleja en esas largas horas de gimnasio, en la búsqueda de complementos nutricionales, etc.. Hay una fijación en lo físico para encontrar seguridad, necesita exhibir el cuerpo como intachable para sostenerse subjetivamente. Un cuerpo que ilusoriamente obture toda fragilidad
—¿El tema del cuerpo afecta más a mujeres que a hombres?
—Afecta por igual, si bien es cierto que la mujer tiene más facilidad para mostrar a otro sus debilidades y para hablar de sí misma. Las mujeres tienen una convivencia más íntima con su propio cuerpo que los hombres. El hombre necesita mantener una imagen de fortaleza, de seguridad que le lleva a negar o racionalizar lo que siente.
—¿La reproducción asistida en los casos de infertilidad como es otra forma de tratar de dominar y cambiar el cuerpo?
—Bienvenidos sean los avances en la medicina y todo aquello que nos pueda servir para lograr un mayor bienestar y salud. En el caso de la infertilidad, es preciso definir muy bien qué entendemos por tal y estudiar cuáles son las causas. Ser madre, implica ubicarse subjetivamente como mujer, admitir la sexualidad, acoger el feto en el útero, parir, verse como madre, etc. Todo ello convoca recuerdos, ideas, temores... Eso también hay que tenerlo en cuenta en los casos de reproducción asistida. El psicoanálisis persigue una escucha profunda. Escuchar cuáles son esos fantasmas, que pueden en una mujer concreta, por ejemplo, impedir la concepción o no poder culminar un embarazo, sin que haya una causa orgánica.
—Otro tema de enorme actualidad es la maternidad subrogada o lo que se llaman vientres de alquiler. Al igual que la prostitución genera un debate a favor y en contra. ¿Es realizar deseos comprando cuerpos ajenos?
—El gran desarrollo de la tecnología médica está planteando cuestiones éticas y jurídicas inéditas. Me resulta difícil pensar que una mujer pueda ‘libremente’ aceptar embarazarse —con los riesgos que siempre supone— para que otra u otro más rico pueda tener un hijo. Que una mujer lo acepte por necesidad no creo que sea un acto de libertad. Y cuando hablo de riesgos no me refiero sólo a los riesgos físicos para la mujer gestante, también hablo de los riesgos de que el hijo nazca con una deficiencia, o que sean gemelos…. ¿Qué pasará después? ¿Se devolverá el hijo por estar en mal estado? ¿Se aceptará sólo uno? Es una forma de cosificar al otro.
— ¿El sexting expresa lo más extremo de la globalización en el ser humano?
—Siempre cualquier novedad en la tecnología ha acarreado cambios en el ser humano. Las redes sociales prometen una comunicación más amplia, prometen bajo el anonimato, la ilusión de no estar sujeto a nada. La sexualidad es un campo siempre conflictivo para el ser humano y bajo el anonimato que permite esta tecnología se puede jugar con lo que despierta inseguridades. El exhibicionismo on-line es una forma de afrontar una identidad sexual en tela de juicio.