CORNADA DE LOBO
Pon basura
Miraba aquello y no podía creerlo, quedé cosido a la pantalla... es una escena de pesca en el mar, lanchita deportiva, pesca un tipo a babor y otro a estribor con caña corta... sorprende la cantidad y el tamaño de las piezas que van izando a cubierta... ¿el truco?... en su anzuelo no ponen cebo, gamba o carnaza... ni siquiera esos señuelos artificiales, peces de goma y gusanos de colorines que vemos en las armerías... no, su señuelo es basura, tiras de bolsas de chuches, de las que tienen el interior plateado, pues esa tira de papel-aluminio en el anzuelo le hará curvas y tentadores rebrillos de sardina a todo pezaco voraz que ande cerca... conclusión y hallazgo: con basura la pesca es más eficaz y sin gastar un chavo en cebos.
No acabó ahí el asombro. Tras dejar claro el documental lo bien que pesca la mierda en tiras de papelina, pusieron esta vez de cebo sólo una lata amarilla de refreso ligeramente abollada, lata entera con anzuelos engarzados, un bote sacado del cubo de basura... será una broma, pensé... y el pez que pilló iba de acuerdo al tamaño del señuelo, unos 30 kilos. Increíble.
Y entonces, el asombro se convirtió en espanto... y se me heló la risa.
Un pez con hambre come lo que sea y los peces siempre tienen hambre. Estamos hartos de ver cada vez más animales marinos y peces con sus entrañas atascadas por plásticos y todo tipo de residuos. La basura va inundando los océanos y la mierda que se arroja al mar en Hamburgo no tarda en aparecer en las antípodas. Las corrientes marinas que desde el mar de los Sargazos arrastran durante dos años o tres a las angulas hasta nuestras costas pueden llevar también el ala de un avión desde Malasia a Mozambique. Y ya es imposible encontrar un mar limpio de rastro humano. En tierra, al menos, la basura la enterramos, pero la que arrojamos al mar (y al aire) se esparce, viaja... y entonces, la fauna marina voraz puede confundirla con cosa de comer o de probar. Por lo visto, no le es nada fácil a un atún resistirse a la tentación de morder una bolsa de patatas fritas que navega al pairo, firmando así una mortal oclusión intestinal.