Diario de León
Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

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Miles de millones. El mayor negocio en una guerra lo hace el que vende armas, lógico, pero el segundo pelotazo lo da el que vende cemento... se gasta mucho cemento en reparar lo logístico al momento y reconstruir después tanto edificio y ciudad devastada o hecha cascote. Lo vemos en esa guerra que sale por la tele y entra en su sexto año en una Siria trillada a bombazos... vuelan por los aires aeropuertos, hospitales, fábricas, barrios... Groucho Mojamed grita en el último vagón: ¡cemento, más cemento!, ¡es la guerra!... y los que venden el pienso que engullen las hormigoneras se van forrando, como bien se vio en la postguerra española entre los constructores que pudieron arrimarse al favor o al amigo de la «Dirección General de Regiones Devastadas».

Cemento y acero son el alma de una guerra. Volvamos a Siria. A pesar de la guerra atroz, la vida sigue rulando en amplias zonas que no son frente bélico; fábricas y comercios funcionan con normalidad, la vida sigue igual, como la fábrica de cementos que tiene allí la multinacional Lafarge-Holcim, fusión franco-suiza con factorías por todo el planeta, 90.000 empleados, es la mayor cementera del mundo... su factoría siria florece con la guerra hasta que les pillaron sobornando a ejércitos en conflicto para que dejaran esta fábrica fuera de sus objetivos... el escándalo internacional resonó y el consejero delegado fue el primero en irse al tacho.

La guerra fue siempre un gran negocio. El dinero no tiene bandos, él ya está en el suyo y sólo se alía con otros dineros. Lo sabía muy bien Antonio Vázquez «Piva» cuando le concedieron el premio «empresario del año» y declaraba en las páginas de este diario (escandalizando a muchos) que «las guerras son buenas porque reactivan la economía». Pero hay que agradecerle la sinceridad, es cruda verdad. Lo vemos en las bolsas mundiales que son muy sensibles y fluctúan tras una jornada electoral o un escándalo «dieselgate» alemán, pero ¿acaso inquietan a la Bolsa las brutas guerras de Siria, Irak o Afganistán en las que incluso están presentes empresas cotizadas?...

Los cementeros sueñan con bombas.

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