Diario de León

RETRATOS CALLEJEROS

La voz que abre el Hospital a 800 personas al día

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León

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carmen tapia | texto

Jesús F. salvadores | fotografía

«Ha llamado usted al Hospital de León. Si conoce el número de extensión, márquelo. Si no, por favor, espere a ser atendido por nuestras operadoras. Gracias». Este mensaje se repite unas 22.000 veces al mes —una media de 800 al día—, tantas como llamadas se hacen en ese periodo de tiempo al Hospital de León. Detrás de su voz está el trabajo de quince operadoras.

Julia Farto Cuadrado leyó este mensaje sólo una vez en una prueba que hicieron los técnicos en el Hospital de León en el 2000, año en que empezó a funcionar el contestador automático de llamadas. Su tono de voz gustó. «No recuerdo quién me dijo que subiera para hacer la entrevista». En ese año, Julia trabajaba en admisión de Urgencias. «El gerente dijo que le gustaba mi voz y me cogieron. Me animé porque me dijeron que si lo hacía alguien de la casa se ahorraría dinero». Y no se lo pensó. Una vez seleccionada, le dieron la frase, se sentó delante del contestador automático en la sala de juntas, con los técnicos al lado, y leyó dos veces. La segunda fue la buena. Desde entonces, es la voz que más suena no sólo en el Hospital de León sino en los teléfonos de las casas de los usuarios que necesitan hacer alguna gestión hospitalaria. Es la llave que abre todos los servicios, la carta de presentación del centro sanitario que pone en contacto al paciente con todo el personal del centro. «Sin embargo, cuando oigo mi voz no me gusta», asegura.

La voz influye en la forma en la que percibimos a una persona y por ella nos hacemos una idea de su personalidad. «Dicen que mi voz es relajante», comenta Julia incrédula.

Es, además, la mano derecha del gerente del Hospital de León, su secretaria. Lleva su agenda, atiende las llamadas que llegan a su despacho, gestiona el correo y la información. No hay entrevista o encuentro con el responsable del Hospital que no pase por sus manos. De este trabajo se deduce que sí, que su voz es relajante, tiene que serlo.

Julia, la voz del Hospital, nunca había dado la cara. Ahora a la voz se suma una sonrisa.

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