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Un Premio de Humanidades que da risa
El humor inteligente de los argentinos Les Luthiers recibe el Princesa Sofía

Los integrantes del grupo argentino Les Luthiers. VILLAR-LÓPEZ
carmen sigüenza | madrid
«Amor a la música y un cierto sentido del humor». Así definía Carlos López, uno de Les Luthiers, al grupo galardonado ayer con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, una distinción que apoya «la libertad» y el humor blanco e inteligente de estos artistas argentinos.
Les Luthiers, que actúa por escenarios de todo el mundo con instrumentos musicales artesanales, está formado actualmente por Carlos López Puccio, Carlos Núñez Cortés, Marcos Mundstock, Jorge Maronna, Horacio ‘Tato’ Turano y Martín O’Connor. Con más de 30 espectáculos en su haber y a punto de celebrar sus 50 años sobre el escenario, la efeméride será el 4 de septiembre, Les Luthiers, además del Princesa de Asturias, poseen el Premio Grammy Latino a la Excelencia Musical(2011) y la Orden de Isabel la Católica por su trayectoria 2007.
El grupo juega mucho con la crítica y el absurdo de las distorsiones de la vida cotidiana, con personajes de la política, artistas o «cantantes de medio pelo», como ellos mismos dicen. Les Luthiers divierten al público, «sin groserías», y con un sarcasmo muy fino e hilarante. La historia de estos exitosos músicos cómicos comenzó a principios de los 60 en Buenos Aires, cuando se desarrollaba una intensa actividad coral universitaria. Y fue en 1965, cuando un grupo de estudiantes de uno de los coros de la Universidad de Buenos Aires presentó un espectáculo de música y humor durante el Festival de Coros Universitarios de Tucumán.
Este grupo de solistas, con un pequeño coro y un conjunto orquestal divirtió a la audiencia con instrumentos no convencionales construidos por ellos mismos con materiales caseros.
La obra central de aquel espectáculo fue una parodia extraída del prospecto de un laxante, llamada «Cantata Laxatón», compuesta por uno de los integrantes, el arquitecto Gerardo Masana, quien también inventó la mayoría de los instrumentos que utilizaban, y en el que aparecía ya su famoso compositor ficticio Johann Sebastian Mastropiero.
A partir de 1967, el grupo adoptó su denominación actual Les de Luthiers, nombre que toman de la palabra francesa que significa «constructores de instrumentos». Este fue el comienzo de un periodo de perfeccionamiento de su estilo e identidad artística, que culminó nueve años después con el inicio de giras internacionales y con un gran éxito por todo el mundo. Desde sus comienzos los integrantes de Les Luthiers son autores del texto y de la música de sus espectáculos.
A comienzos de 2000, Les Luthiers realizaron una selección de nuevos componentes del grupo con calidad de «reemplazantes» por si alguno de los cinco faltase. Horacio Omar Turano, pianista, saxofonista y cantante, logró acceder al grupo.