RETRATOS CALLEJEROS
El joven que recorría mentalmente las calles antes de salir de casa

firma
carmen Tapia | texto
F. Otero perandones | foto
Con 22 años, un primer trabajo, y una vida con proyectos en ciernes, José Manuel González (60 años) tuvo un accidente de tráfico en Castellón que lo dejó postrado en silla de ruedas. Fue el único de los tres ocupantes que sufrió secuelas irreversibles. «Estuve once meses en una unidad para lesionados medulares en Valencia. El primer problema fue la vivienda. Mis padres vivían en León en un 5º piso sin ascensor. Tuvieron que buscar otra casa, pero no fue fácil. Hace 38 años no existía normativa de accesibilidad».
El accidente no lo aisló. «Me enfrentaba a algo desconocido, pero no lo viví como un trauma. El mundo desde una silla de ruedas sigue siendo ilusionante. Incluso ligar era diferente». Pero se adaptó. En una fiesta de pueblo conoció a su mujer, con la que tiene una hija.
Tres años después del accidente comenzó a trabajar en el Ayuntamiento de León. «Acepté la situación. Trabajé como telefonista, recogiendo quejas y reclamaciones». Desde abril, vuelve a estas tareas municipales, como voluntario, en sustitución de Brígida Pastrana, fallecida recientemente. Pero lo hace con un estatuto municipal aprobado el 12 de mayo que dice que el Defensor de las Personas con Discapacidad tiene que proteger y defender los derechos de las personas con discapacidad de León. Desde que está en el cargo, al que acude dos veces en semana, ha atendido ya una veintena de reclamaciones sobre accesibilidad, bien por teléfono o en la app gratuita ‘Linea accesibilidad’ tras un convenio con Cocemfe. «No es lo que falta por hacer, es que lo que está hecho no está bien». La accesibilidad no es sólo para personas con discapacidad. «La accesibilidad tiene que ser universal. Yo conocí la ciudad antes de las peatonalizaciones. Cuando salía de casa hacía un recorrido mental para diseñar el trayecto más accesible, aunque siempre estaba el bordillo de marras. Recuerdo hacer el caballito y romper la silla. No podía ir ni a bares ni comercios ni a la administración. Las sillas pesaban 30 kilos. Me conozco bien el suelo de León. Descubrí los edificios cuando peatonalizaron».
Socio fundador de Aspaym, colaborador de la Guardia Civil en las campañas de Tráfico, participa en cursos de recuperación de puntos de los conductores con charlas de concienciación en tres autoescuelas de León.