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Autopsia virtual para una momia
Un escáner descubre bajo las vendas 25 amuletos que demuestran que el sacerdote embalsamado era un médico.
El director del MAN, Andrés Carretero Pérez (5d), con miembros del Hospital Quirón y trabajadores del Museo. LUIS MILLÁN
alfonso Torices | madrid
La conjunción de esfuerzos de radiólogos y egiptólogos ha permitido resolver uno de los enigmas que desde hace casi 100 años intrigaba a los expertos del Museo Arqueológico Nacional (MAN) y confirmar que exponen un gran tesoro histórico.
Gracias al escáner de última generación del Hospital Quirón Salud Madrid, capaz de tomar 2.000 imágenes transversales y representarlas en 3D, han podido certificar sin lugar a dudas que el inquilino de la sala 35, una momia que llegó en 1925 procedente de la necrópolis de Saqqara, es Nespamedu, sacerdote del templo de Imhotep, el dios de la medicina, y un alto sanador en ejercicio en unos años indeterminados que van del 332 al 30 antes de Cristo, cuando que se ocupó de las dolencias del propio faraón, en su corte de Menfis.
La aplicación de esta moderna técnica de radiodiagnóstico a la arqueología, ya usada por el British Museum, y el trabajo de un escultor forense han permitido también poner cara a Nespamedu en el momento de su muerte, la de un hombre de entre 50 y 55 años, con la cabeza rasurada, un rostro venerable y ovalado y una dentadura perfectamente cuidada. La aventura comenzó hace justo un año, en la noche del 5 al 6 de junio, cuando, en medio de altas medidas de seguridad, Nespamedu, junto a las momias de dos mujeres egipcias y a la de un aristócrata guanche, fueron trasladados al hospital durante cuatro horas, escaneados en el TAC y devueltos al MAN a tiempo de que el lunes 7 estuviesen en sus vitrinas.
El trabajo conjunto de la unidad de Diagnóstico por Imagen y de las jefas de egiptología y conservación del museo permitió descubrir, sin tener que tocar ni uno de los lienzos de lino calafateados que cubren la momia desde hace 2.300 años, que, en unos casos sobre la carne y en otros entre los pliegues de las vendas, Nespamedu ocultaba 25 piezas, 9 adornos (diadema, collar, brazaletes, pulseras y sandalias) y 16 amuletos, entre ellos ocho con los cuatro hijos del dios Horus, los protectores de hígado, intestinos, pulmones y estómago.
La investigación llegó a dos conclusiones que permitieron certificar que la momia es la misma persona descrita por los jeroglíficos de los cartonajes dorados en que, a modo de sarcófago, llegó envuelto.