«El Sáhara es una cárcel, León me dio una salida»
Medio centenar de niños y niñas . del Sáhara (44) y Ucrania (3) pasarán el verano en León. Otros tres llegarán al Bierzo en septiembre para empezar sus estudios. Daniela, la niña saharaui que con 9 años llegó a casa de una familia de León forzada por sus padres, es, con 26 años, trabajadora social y tiene un puesto en Cruz Roja: «Me dieron una oportunidad»..

Carmen tapia | león
Daniela Mohamed Khadad lloró mucho el día que salió del campamento de refugiados del Sáhara con nueve años para venir a León a pasar el verano gracias al programa Vacaciones en Paz. Lloró porque no quería dejar «el lugar más maravilloso del mundo en el que vivía feliz con mi familia. Era mi hogar, donde quería estar», recuerda. Ahora tiene 26 años, ha estudiado Trabajo Social y trabaja en un centro de refugiados de Cruz Roja en Gijón. «Como niña lo veía así, pero ahora lo veo de otra manera». Daniela pasó tres meses en el Sáhara el año pasado. Ha puesto en marcha el programa ‘Nace una esperanza’ en el que recoge ayuda para enviar material a los paritorios. «Todo ha cambiado mucho, a peor. La ayuda llega con cuentagotas, cada vez menos. Sobreviven con lo que llegan de las familias de España. Cuando yo era pequeña había arroz y harina, ahora casi no queda y lo que hay sabe a rancio».
Daniela, que llegó a León obligada por sus padres biológicos, se quedó con su familia de acogida. Los niños salen de los campamentos forzados por sus padres biológicos que ven en estos programas humanitarios la única salida para que sus hijos tengan un futuro mejor. «De allí no puede salir nadie. Es una prisión. No sé muy bien cómo mi familia de acogida arregló todo el papeleo, pero me quedé. En aquel momento era muy complicado. Las personas del Sáhara viven en la cárcel más grande del mundo a cielo abierto». Como Daniela, este verano llegarán a León 44 niños y niñas saharauis (26 a León y 18 a Ponferrada) con edades comprendidas entre los 9 y 13 años procedentes de los cinco campamentos. El viaje es posible gracias al programa Vacaciones en Paz que organizan Asped y la Asociación Saharaui del Bierzo. Pagar los billetes este año ha costado 29.000 euros entre las dos asociaciones, que recaudan fondos con actividades durante todo el año. El programa recibe el apoyo de la Diputación y varios ayuntamientos. «Salir de allí no es tan sencillo», asegura Lourdes Magaz, presidenta de Asped. «Pueden repetir tres años, cuatro si tienen algún problema de salud».
Nueve familias más se suman este año a la experiencia en el Bierzo, zona a la que llegan 18 menores, cuatro más que el año pasado. «La asociación del Bierzo lleva más de 30 años con el programa. Fuimos de las primeras de España», explica su presidente Carmen Franco, que también destaca el aumento de los trámites burocráticos para poder sacar a los niños de los campos. «Ahora está mucho más controlado. Estamos coordinados con asociaciones de allí. A las familias de aquí les piden un certificado de penales por abusos sexuales. El papeleo se complica mucho porque estos niños no tienen nacionalidad».
Todas las madres quieren sacar a sus hijos del Sáhara, pero faltan familias en León que se comprometan con el proyecto. «Pensamos que la caída de familias tiene que ver con la crisis económica, pero también porque trabajan y tienen poco tiempo», asegura Lourdes Magaz.
Las familias de León se vuelcan con los niños. Los llevan al dentista, al oculista, al pediatra, les compran ropa y los alimentan durante los dos meses de verano, la época de más calor en los campos de refugiados.
Belén Rodríguez espera este verano a Said, Llegará el 30 de junio «el tercer año y el último porque ya cumple 13 años. «No lo tiene fácil. Si salen lo hacen con pasaporte argelino y no es fácil moverse, sólo durante poco tiempo. España se ha desvinculado. Sólo existen programas de ayuda al refugiado, pero no para que su situación mejore». Belén califica de «muy enriquecedora» la experiencia con Said. «Todos hemos aprendido a ser tolerantes. Hace falta que más familias de León se sumen al proyecto. Hay que darles una oportunidad».
Sáhara y ucrania, en León
Además de los 44 niños y niñas saharauis, tres menores ucranianos disfrutan ya del verano de León en casa de tres familias voluntarias del programa promovido por la oenegedé, ‘Ven con nosotros’.
En noviembre de 1975, tras la firma de los Acuerdos Tripartitos de Madrid, España se retiró de la zona conocida como Sáhara Occidental, que 23 años antes había anexado al resto de sus provincias peninsulares, y a partir de ahí se registró una huida masiva de refugiados saharauis hacia zonas más seguras.
Más de 40.000 personas huyeron a la frontera con Argelia. Desde entonces, se estima que casi 165.000 refugiados saharauis conviven en los cinco campos habilitados por los organismos de atención y cooperación, entre ellos Acnur.
Un millón de niños y niñas de Ucrania necesitan urgentemente ayuda humanitaria, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). Esta cifra representa un crecimiento al doble de menores vulnerables respecto a 2016. El conflicto —también conocido como Guerra de Dónbass— ha dejado unas 9.800 personas muertas desde que las fuerzas gubernamentales y los rebeldes separatistas a favor de Rusia comenzaron un enfrentamiento en abril de 2014.