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PEDRO TRAPIELLO
León

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Menean ahora en tribunales y hemiciclos regionales las cuentas eclesiásticas de Las Edades del Hombre... y lo hacen desde Las Edades del Hambre... y de la sed de justicia, quieren decir.

No será difícil que algunas cuentas o cifras salgan desarregladas, pues bien pueden caber venias y pecadillos en los treinta años de ciclo que ya cumplen Las Edades, tiempo largo para crearse inercias, vicios o charcos. Y como el asunto lo gobiernan colegiados los obispos de la región y hay mucho dinero público metido gratis et amore, a la denuncia inicial del librero burgalés se suben como a carro de fuego fuerzas políticas que piden se presenten cuentas y explicaciones en las Cortes.

Lío habemus.

Si sale con barbas, san Antón Correa; y si no, la purísima Inspección.

Lo cierto es que el patrimonio eclesiástico está siempre en condiciones de cebar sospechas: exención de impuestos, inmatriculación de bienes, fondos opacos, arcaicos concordatos... Peláez saca siempre la misma pregunta: ¿tiene Hacienda conocimiento formal del dinero que entra por la vía de limosnas, las tasas por sacramentos que se aforan en sacristía, las donaciones privadas... o vale con que un ecónomo diocesano se especialice en números y acabe en el Vaticano bautizando dineros catecúmenos hasta que el papa Francisco lo mande al calabozo y después de vuelta a casa?...

Transparencia e igualdad tributaria deben exigirse a la Iglesia española. Y nadie quiera ver aquí un sumarse al anticlericalismo recurrente. Aplaudo todo lo que tiene de social su labor y en esa Iglesia he concocido a la mejor gente (también a la peor); valga decir que de los tres únicos maestros auténticos que tuve en la vida, dos son frailes y me instruyeron éticas y bellezas; uno me enseñó música y armonía de conciencia; el otro, compromiso con la verdad, pulcritud en el estilo (fui mal alumno) y «denuncia profética»; los dos cambiaron la paz conventual por la guerra de cada día con la gente más tirada sin colgar hábitos.

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¿La Iglesia?, dijo Peláez... siempre acabarás topando con ella.