CORNADA DE LOBO
Irse
Muérete, lengua que ruedas por la vida y por la calle sin haber ido a la academia ni leído el diccionario, extirpa tus vulgarismos y verrugas, aprende a decir las cosas correctamente... la lengua es la patria, dice el que limpia, fija y da esplendor... pero como toda patria, también llegan a ella palabras inmigrantes haciendo bodas entre latinajos y liras cazurras o entre moras y godos... y acaban un día de al-caid-es o como el xocoatl oscuro que se hace chocolate blanco.
Lo correcto es «idos», dicta la Academia, pero ha metido el «iros» en el diccionario condescendiendo, como quien se ve obligado a aceptar pulpo como animal de compañía... cuando en realidad lo hace forzada por la calle turriona, la que inventa las palabras que después otros administran y capitalizan haciéndolas «su tesoro».
Como ya todos han escrito sobre el tema y, sin embargo, el lector quizá haya enriquecido aún más su confusión, Peláez propone resolver de una vez todo dilema y disputa acogiéndose a la gramática universal ibérica que tuvo en Lola Flores una de sus más eminentes académicas... hay que tirarse al «irse» haciendo imperativo su infinitivo y decir como ella: «Si me queréis, irse»... y se acabó el lío del iros, idos, íos... (los que gusten del vintage rústico o caló pueden escoger el «irsus»).
El verbo irse lo tenemos aquí muy conjugado. Preguntó un universitario en la tertulia ¿qué se puede hacer en León al terminar la carrera? y le respondieron al unísono: irse... aquí hay que estar siempre yéndose, lo manda la penúltima provincia en el ranking de actividad económica... aquí irse es escapar, huir... y el iros, emigrad.
Octavito tomó rápido su café diciendo que tenía que ir sin falta a Madrid y nuestro académico le echó el alto: ya, pero una pregunta antes: ¿te vas a Madrid o para Madrid?... ¡!... ¿es que hay diferencia?, dijo Octavio... pues mucha, ya que si te vas «a» Madrid es para volver, mientras que si te vas «para» Madrid es para quedarte... Octavito calló unos segundos y explotó: pues ya ves, mi querido académico, ahora no sé si mandarte a la mierda o para la mierda.
Ay, esa lengua... esa patria... irse.