Diario de León

Sanarte

La enfermedad, el duelo, el abuso... El hematólogo leonés Carlos Canal lleva más de veinte años ayudando a los pacientes a indagar en su intimidad como un modo de curación a través de la fotografía..

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cristina fanjul | león

Carlos Anal. Abajo, instantáneas de su proyecto 'Congelando emociones'. Este taller trató sobre la práctica de los mensajes secretos del agua, que adopta múltiples formas al congelarse.

La muerte siempre está presente, desde que nacemos, aunque sea en estado latente. Es sólo que, a veces, deja en convertirse en una posibilidad. Se despejan entonces las nubes de la incertidumbre y, como en el poema de Gil de Biedma, la realidad emerge para demostrar que «la vida va en serio». ¿Y si pudiera explorarse esa intimidad, crear con ella, convertirla en una manera de ayudar a la curación o, al menos, de apaciguar el miedo y los sentimientos que pudieran provocar más sufrimiento? El hematólogo leonés Carlos Canal fue el pionero de la fototerapia en España. A través de esta técnica ha ayudado a cientos de pacientes. «En mi interior hay una necesidad de trabajar el relato biográfico y pensé que tal vez podría utilizar la cámara como un elemento de conocimiento cuando la vida está amenazada», explica. Carlos Canal considera que vivir una situación límite siempre es una oportunidad para crecer como persona y fue así que comenzó a ayudar a sus pacientes a recrear su experiencia vivencial con el cáncer a través de la fotografía. Fruto de ese trabajo, que se prolongó durante dos años, surgió Recuperar la luz, uno de sus primeros proyectos. «Fue un antes y un después porque, de alguna manera, el médico (él) se convirtió en paciente». Y es que aquel trabajo le estaba preparando, aunque aún no lo supiera, para afrontar el fallecimiento de un ser querido. El punto de partida de la fotografía como terapia es cambiar el paradigma, tanto de la relación del paciente de la enfermedad y su curación, como del propio especialista. «Que los pacientes colaboren les hace más responsables», asegura Canal, que destaca que la fototerapia engloba además técnicas cognitivas, visualizaciones y métodos de relajación con imágenes guiadas que ayudan al enfermo en su ruta a través de la experiencia de la sanación. «La fotografía es una herramienta que te sirve para construir un nuevo relato porque te permite colocarte en una perspectiva alternativa a la que siempre has tenido», reflexiona el especialista. Para lograrlo, el médico trabaja con conceptos como la identidad, como la familia, como el propio cuerpo y las emociones. «Los primeros que hicieron fototerapia fueron los psiquiatras, por eso se hace hincapié en la identidad como construcción personal e íntima, además de como la necesidad de conectarnos con los demás», precisa el creador, que destaca la importancia que en su trabajo da a la intuición. Además, explica la magnitud de la familia como contenedor de memoria y afectos, el propio cuerpo, lugar en el que se focalizan los traumas, y las emociones.

Carlos Canal defiende que la fotografía y la enfermedad comparten el hecho de ser «experiencias corporales únicas y estar conectadas con la muerte». En su opinión, ambas hacen que el presente tenga un sentido real: «las dos atrapan el ahora y solamente puedes disfrutarlas y aprender de ellas desde la aceptación y el conocimiento de lo vivido».

Su experiencia le llevó a poner en marcha la investigación Recuperar la luz, que, según sus propias palabras, emplea la fotografía con el fin de que, como si de un diario íntimo se tratara, lograra que los pacientes emplearan el tiempo, las imágenes y los textos para vivir el presente y engancharse a la vida sin condiciones. «Durante diez años compartí este proyecto con diez pacientes, de los cuales algunos no sobrevivieron a la enfermedad. Sin embargo, otros actualmente están curados y han recuperado la normalidad de la vida. Con todos ellos viví momentos inolvidables y el proyecto fue tomando cuerpo, los textos y las fotos de cada encuentro se convertían en pequeños relatos de una carga simbólica y emocional sin precedentes en mi relación con los pacientes».

Desde 2016, Carlos Canal participa en el UPHO Festival Photowall e imparte el curso El relato Autobiográfico en el CAC Málaga. En él vuelca todo el relato experiencial que ha ido incorporando a lo largo de los treinta años en los que ha aunado medicina y creación artística. Así, Más allá de la mente, uno de sus proyectos con más potencia simbólica, logró involucrar a enfermos de esquizofrenia en una rutina artística e introspetiva que demostró sus beneficios: «Mejoró la comunicación interpersonal, disminuyó el miedo en las relaciones cotidianas y los enfermos se sintieron con un estado de ánimo más euforizante, aumentando los niveles de atención, concentración y autoestima», asegura Canal. El especialista destaca la importancia de estos resultados y subraya que la esquizofrenia es un trastorno con una gran repercusión social. «Viven una realidad de exclusión, con lo que tener la posibilidad de explorar su intimidad les ayudó». A cada uno de ellos se le dio una cámara de fotos desechable, y una libreta y se les propuso que durante un mes realizaran una foto cada día de su entorno cotidiano e íntimo. Cada foto tenían que titularla y escribir un breve texto, explicando los significados de la imagen que habían tomado. «Los esquizofrénicos suelen tener rictus casi catatónicos. Sin embargo, y en las imágenes puede verse, todos cuantos acabaron el proyecto tenían al finalizar el rostro mucho más expresivo», destaca.

También trabaja Carlos Canal en proyectos para superar el duelo. «Siempre nos sentimos culpables por no haber podido compartir más, por no haber dicho todo lo que nos habría gustado. Por eso, la fotografía en este trance se convierte en un icono, en «un espejo con memoria, como huellas de nuestra vida». Y es que buscar en una foto es encontrarnos a nosotros mismos.

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