Diario de León
Publicado por
pEDRO TRAPIELLO
León

Creado:

Actualizado:

Mientras las fuerzas políticas e instituciones se esfuerzan en posar en alguna foto conjunta y siempre teatralizada si las cosas se ponen peliagudas, la realidad resulta campar por otros derroteros, cada cual por el suyo, esperando que el otro yerre, tropiece o se esmorrie.

Es la imagen lamentable que tras el trágico episodio del atentado en Barcelona parecen dar las fuerzas de seguridad del Estado que forman la guardia civil, policía nacional y policías autonómicas (aquí, mossos d’escuadra). Las dos primeras han acusado a estos últimos de haberles marginado «dolosamente» del operativo policial que ha dado con el comando yihadista catalán en el depósito de cadáveres o en la cárcel, apuntándose todos los tantos de forma tan notoria la policía catalana, que al día siguiente el Washington Post determinaba que Cataluña puede gobernarse por sí misma tras demostrar la eficacia policial exhibida. Era lo que faltaba en un río ya muy revuelto en el que todos siguen pescando lo suyo.

Y los celos se han disparado hasta la alerta naranja en la escala establecida para las tirrias mutuas.

Las policías distintas siempre están animadas por la «sana» rivalidad, aunque aquí el componente ibérico de nuestros impulsos la convierte a veces en celos, piques, pifias, ocultamientos, putaditas... entre picoletos y maderos se han dado a veces espectáculos muy tristes. Esa celotipia es vieja si un asunto afecta a dos fuerzas de investigación (y no te digo si se mete además el FBI como en el caso de la peregrina Denisse), como son la policía asignada a lo urbano y los guardiaciviles destinados al ancho campo que recorrían en pareja caminera a caballo, en bici o cuatrolatas, mientras que la poli (secreta) siempre fue más de ropa paisana y oficina. A esos celos se añaden hoy los agravios comparativos si se comparan los sueldos de un policía urbano y uno autonómico.

El pueblo ignorante se pregunta entonces por qué no hay un solo cuerpo de policía para toda la nación (o mando único al menos)... ¿puede exigirse así unidad a las policías europeas que también se fríen con celos y pifias?...

tracking