Diario de León

La Mercedes sale a flote

El rescate de dos culebrinas renacentistas de gran tonelaje a más de 1.100 metros marca un hito en la arqueología subacuática Recuperan piezas de una fragata en Cartagena.

Autoridades civiles y militares ante dos culebrinas (cañones) de finales del siglo XVI. JOSÉABEDELEJO

Autoridades civiles y militares ante dos culebrinas (cañones) de finales del siglo XVI. JOSÉABEDELEJO

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Miguel Lorenci | madrid

No es fácil acceder a un pecio sumergido a más de mil metros. Menos aún recuperar intactas algunas de sus piezas de alto tonelaje. De ahí que el rescate de parte de la cañonería de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes se califique como un «éxito sin precedentes de la arqueología subacuática mundial». Así lo presentaron en Cartagena los responsables de la tercera y última expedición al yacimiento subacuático que generó en su día un sonado litigio con los cazatesoros de Odyssey, que se hicieron ilegalmente con un fabuloso tesoro recuperado por España tras una larga batalla judicial.

La expedición se llevó a cabo entre el 21 y el 27 de agosto y permitió extraer también un grifo de bronce, una plancha de cobre perforado usada como respiradero y tres roldanas de bronce —ruedas de garruchas— con restos de madera, además de un pequeño cañon obús que permite evitar el abordaje. Todas pasarán la exposición permanente del Museo Nacional de Arqueología Subacuática (Arqua) de Cartagena que dirige Iván Negueruela, director a su vez de la expedición.

Las culebrinas bautizadas como ‘Santa Bárbara’ y ‘Santa Rufina’, son dos singulares cañones del siglo XVI de unos cuatro metros de longitud y más de dos toneladas de peso cada uno. Estaban a una «profundidad récord» de 1.137 metros. Fundidas por Bernardino de Tejeda, ambas aparecen citadas en el manifiesto del cargo de la fragata ‘Mercedes’ en el Archivo General de Indias de Sevilla.

La historia

‘Santa Bárbara’ fue encargada en 1586 por Fernando de Torres y Portugal, conde de Villar Don Pardo y virrey del Perú entre 1585 y 1589. Mide 4,30 metros y pesa casi dos toneladas. ‘Santa Rufina’ data de 1601, mide 3,80 metros y pesa casi tres toneladas. Fue encargada por Luis de Velasco y Castilla, virrey de Nueva España (México) y Perú entre 1595 hasta 1603. «Constituyen un documento histórico de primera fila para conocer mejor la historia de los grandes fundidores españoles del siglo XVI» según explica el Ministerio de Cultura. Están ya en marcha los trabajos de limpieza, desalinización y estudio de los restos.

Hasta hora ningún país había conseguido realizar una excavación arqueológica sistemática en un pecio por debajo de los 100 metros de profundidad y no se había conseguido extraer piezas ni tan pesadas y voluminosas ni tan pequeñas» destaca Cultura. Se felicita el ministerio por el uso «de una tecnología y metodología sumamente cuidadosas con el Patrimonio». Y es que para su recuperación ha sido decisivo el uso del vehículo submarino no tripulado Rov Liropus .

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