Los ancianos del siglo XXI viven más y mejor

Sus condiciones de vida son hoy infinitamente superiores En España el 18,4 % de la población supera los 65 años.

Un grupo de ancianos reparte corazones en León. JESÚS F. SALVADORES

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León

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Las condiciones de vida de los mayores son hoy infinitamente mejores que en el pasado. Cada vez cuentan con una mejor forma física y mentalmente a edades avanzadas. En Japón esto supone un problema, ya que es el país con más personas mayores del mundo —34 millones de los 127 totales— y las muertes superan a los nacimientos. Para que la economía no se estanque y las pensiones se puedan pagar, la Sociedad Gerontológica japonesa (SGJ) apuesta por aumentar la edad de jubilación a los 75 años, actualmente situada en los 65. Para ello proponen hacer tres distinciones entre los ancianos. Los denominados los «preancianos», de entre 65 y 75 años; los «ancianos», mayores de 75; y los «súperancianos», las personas de más de 90.

En España, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 18,4% de la población tiene más de 65 años, es decir, más de 8,6 millones de personas son adultos mayores. Además, España es uno de los países con mayor esperanza de vida del mundo con 80,1 años los hombres y 85,5 las mujeres, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud. Y los trabajadores de entre 65 a 69 años son pocos, 140.000. Los empleados mayores de 75 años se sitúan en casi 43.000. Del Rey cree que «es evidente que el incremento de la esperanza de vida conlleve un cambio en las diferentes etapa de la vida de las personas». También opina que si no se modifican las edades de jubilación y los periodos de trabajo, el actual Estado de Bienestar sería «insostenible». «No se pueden trabajar 30 años para luego vivir del Estado otros 30 años más», añade. Y no es sólo que la sociedad española sea una de las más envejecidas del mundo, sino que también su tasa de natalidad es baja -del 8,8% por cada mil habitantes- y el número de hijos por mujer no supera el 1,33. Mientras, en el mundo de la geriatría se habla de persona anciana cuando esta tiene una «edad altísima y vive una situación de fragilidad física o mental y necesita cuidados especiales». Así lo asegura Lourdes Bermejo, miembro de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Para Bermejo, la edad de jubilación no debe regirse por un número. «Hay personas mayores competentes y deseosas de poder seguir trabajando. España debería desarrollar un sistema de jubilación flexible». Además sugiere que los trabajos sean con horarios adecuados a las características de cada persona. «No podemos desperdiciar el capital humano que supone una jubilación a los 65 años», sentencia.

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