Diario de León

RETRATOS CALLEJEROS

La mejor cabeza de la cultura de cartón piedra

ÓSCAR ÁLVAREZ VIDAL I En el mundo del espectáculo y la cultura popular

Óscar Álvarez Vidal.

Óscar Álvarez Vidal.

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CARMEN TAPIA | LEÓN
León

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Primero quiso ser músico, luego estudió ingeniería industrial, pero su entusiasmo es la cultura, la popular, la que emana de la voluntad del pueblo. Por eso, y porque sus aficiones están marcadas por el barrio de Santa Marina, su pasión son los gigantes y cabezudos. «Trabajo en el mundo del espectáculo», dice a modo de resumen de una ocupación que desde la sombra levanta el ánimo en las grandes fiestas organizas desde la concejalía del ramo en el Ayuntamiento de León. «Ahora quedo en el apartado de posibilitar a los artistas». Óscar Álvarez Vidal tiene 42 años y desde ‘Los tercios de Flandes’ —que no es la legendaria unidad de combate de la monarquía española durante los siglos XVI al XVII sino el grupo musical del que formó parte a los 18 años—, hasta la actualidad, ha decantado su trayectoria profesional «a lo que más me gustaba desde pequeño».

Su pasión por la cultura de cartón piedra comenzó en el colegio Ponce de León, debajo de Cleopatra, un cabezudo leonés olvidado ahora en un almacén, junto a otras caras que está empeñado en recuperar o reconvertir en personajes dignos de pasear por las calles de León. «Mi preferido es San Froilán. Sólo a León se le pudo ocurrir hacer un gigante de un santo. No hay precedentes en España».

Para su retrato elige posar en el ambiente que más le gusta, al lado del tonto llorón, que tiene ya 90 años de historia, y de la abuela, dos cabezas movidas por un grupo de entusiastas empeñados en no dejar morir la cultura más popular. Como las cabalgatas de reyes, de carnaval o los carros engalanados.

«Para mí, aunque sorprenda, la tradición de los gigantes y cabezudos está a la altura de la Semana Santa. Yo empecé ahí, era la gente del barrio, gente sencilla, la que tiraba por esas figuras de cartón piedra. Ahora, cuando veo la cara de ilusión de los niños en la cabalgata de reyes se me caen las lágrimas de felicidad. Igual que en carnaval, un desfile que pertenece a la gente, lo hace la gente del pueblo, que cada año parte de cero y depende de la iniciativa popular. Eso es arte».

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