La leonesa que busca lo mínimo

Raquel Fiz explora en Alemania nuevos nanomateriales. Ingeniera Industrial por la Universidad de León, utiliza la química para lograr componentes mínimos y aprovecharlos para el bienestar humano. Nanohilos, nanobarras, nanotubos, nanocables... todo es mínimo en el laboratorio que trabaja con un gran potencial humano. Fiz dirige una delegación de una sociedad científica de españoles en Alemania que se une a la nueva red de científicos españoles en el extranjero, con unos 3.500 investigadores..

La leonesa Raquel Fiz en el laboratorio alemán en el que busca nuevos nanomateriales. DL

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carmen Tapia | león

Talento leonés en el extranjero. La leonesa Raquel Fiz González, Ingeniera Industrial por la Universidad de León, trabaja en la búsqueda de nanomateriales en Deutsche Nanoschicht, una filial de Basf New Business, que desarrolla superconductores de alta temperatura basados en películas delgadas de YBCO. La terminología, poco conocida para los no iniciados, es el nombre técnico que utiliza la comunidad científica para referirse al proceso químico que se utilizan para fabricar nuevos materiales, componentes tan pequeños que sólo pueden lograrse en un laboratorio en el que trabajen los mejores currículos. Todo lo que sale del centro en el que trabaja Raquel Fiz tiene un tamaño mínimo, al contrario que el personal que entra, grandes cerebros en un gran espacio que busca el bienestar humano. Raquel Fiz optó a un programa BASF, que selecciona proyectos de impacto social y ambiental. La leonesa lidera el laboratorio que se dedica a ‘nuevos materiales’. «Al acabar el doctorado no sabía si quedarme en Alemania o volver a España. No sabía si quedarme en el mundo académico o comenzar mi carrera en la industria —algo frecuente en este país—. Lo que tenía claro es que quería seguir investigando. Recibí una oferta para realizar un postdoctorado en un proyecto BASF y me ofrecieron una posición permanente como personal investigador».

Apoyo en red

Fiz dirige una de las delegaciones de la Sociedad de Científicos Españoles en la República Federal de Alemania (Cerfa) y colabora en el departamento de comunicación de la misma, que se creó en 2012 con el fin de aunar al gran número de investigadores científicos españoles que realizan su actividad profesional en Alemania. Igual que Cerfa existe en Alemania otras once Sociedades de Científicos Españoles en el Extranjero. Doce constituyen actualmente la Red de Científicos Españoles en el Extranjero. «El contacto y las colaboraciones entre las sociedades ha estado siempre ahí. Aunque la idea de unirnos se viene gestando desde hace años, la red se ha formado oficialmente hace sólo unos días en Madrid. Estas sociedades son de carácter independiente y sin ánimo de lucro, con fines comunes en los países en los que sus miembros desarrollan sus funciones como investigadores».

La red nace con la idea de servir de apoyo a los investigadores españoles que desarrollan su carrera en el extranjero, impulsar la investigación y potenciar las colaboraciones internacionales, así como para mejorar las condiciones de los científicos dentro y fuera de España. «La red representa en este momento a más de 3.500 investigadores dentro de estas doce sociedades. Es increíble lo rápido que estas sociedades se han ido constituyendo, en parte promovidas por la creciente presencia de científicos españoles en el exterior y la necesidad de tener una voz común en los países de acogida».

La falta de recursos en España ha forzado a muchos científicos españoles a desarrollar su carrera en otros países «y en muchos casos limita la posibilidad de retorno a España de los que ya están fuera», asegura. «Yo me plantearía volver si tuviera unas condiciones parecidas a las que tengo. En España la atracción de talento está muy limitada. No hay movimiento y falta flexibilidad. Cuando en Madrid me dijeron para el doctorado en nuevos materiales tenía un perfil más de físico, en Alemania me aceptaron inmediatamente. Aporté mucho al grupo precisamente por mi perfil de ingeniera».

Raquel Fiz estudió en el Colegio de las Agustinas, Bachiller en el Instituto Legio VII e Ingeniería Industrial en la Universidad de León. «Siempre me gustó viajar y quería mejorar mi inglés, así que me fue de beca Erasmus a Dinamarca y con el Programa Destino Convenio a Nueva York». Su tesis doctoral la hizo sobre el Crecimiento de Heterostructuras de Óxidos Metálicos por Deposición Química de Vapor: modelo de crecimiento e integración en sensores y aplicaciones energéticas. Esto en castellano porque ella lo hizo en inglés, o sea Vapor phase growth of anisotripic metal oxide heterostructures: growth models and energy and sensor applications. Fiz explica que lo que significa básicamente es que utilizaba la química para fabricar nanomateriales unidimensionales como nanohilos, nanobarras, nanotubos, nanocables, nanocintas de óxido metálicos (óxido de hierro, de estaño, de vanadio o de niobio) y luego estudiaba sus propiedades semiconductoras en distintas aplicaciones. Y para aclararlo más explica. «Por ejemplo, las nanobarras de óxido de titanio se pueden utilizar en células solares de bajo coste como la celda solar Graetzel; los nanohilos de estaño se pueden utilizar como ánodos en las baterías de ion-litio, que tienen una capacidad superior a la del grafito que se usa normalmente en las baterias comerciales; los nanohilos de vanadio, niobio, tántalo están muy poco investigados pero tienen propiedades muy interesantes que pueden aplicarse en muchísimos campos...».

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Desde la delegación de la sociedad científica que dirige en Alemania organiza varias actividades de divulgación. «Queríamos transmitir a la gente nuestra pasión por la ciencia, pero también concienciar a la sociedad la importancia de ésta. En Cerfa hemos organizado simposios en distintas ciudades y talleres para niños. Es enriquecedor compartir experiencias profesionales con otros miembros, tenemos mucho en común».