Diario de León

La unidad que apaga el trastorno mental

Una lista de espera de un año y unas tasas de recuperación casi inéditas. Es la Unidad de Patología Dual de Santa Isabel, que, desde su inauguración, ha ayudado a normalizar la vida de 191 pacientes con discapacidad intelectual y enfermedad mental.

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cristina fanjul | león

Es una unidad casi inédita en la psiquiatría y, sin embargo, el porcentaje de éxito es sobresaliente. La unidad de patología dual de Santa Isabel es, junto a Gerona, exclusiva en España. A punto de cumplir diez años, han pasado por ella 191 pacientes y el porcentaje de rehabilitación es abrumador. «De esos 191, han vuelto a reingresar veinte a lo sumo», destaca Luis Francisco Rodríguez Fernández, jefe del Servicio de Psiquiatría y primer responsable de esta ‘planta’ hospitalaria, donde ingresan pacientes con un diagnóstico de discapacidad intelectual unido a trastorno mental. Con veinte camas, la unidad tiene una lista de espera de un año y la estancia media ronda los doce meses. «Se necesita más sensibilidad por parte de los profesionales y más medios», asegura Rodríguez, que destaca que las causas de la discapacidad mental pueden estar originadas por alteraciones genéticas, pero en su gran mayoría tienen la base en el nacimiento o en problemas surgidos en los primeros años de vida, tales como traumatismos, daño cerebral adquirido, encefalitis, infecciones, etc. «Todos estos problemas pueden evolucionar de manera normal o provocar problemas y esta es la razón por la cual ya no se denomina discapacidad intelectual sino TDI (trastorno del desarrollo intelectual)», explica.

El psiquiatra pone el énfasis en que el porcentaje de enfermedad mental en los discapacitados es tan sólo ligeramente mayor, pero genera trastornos de conducta.

Precisa asimismo que la mayoría de los pacientes ingresan con un diagnóstico de enfermedades mental y son dados de alta sin ninguno. «En ocasiones, les cambiamos el diagnóstico siete veces a lo largo de un año», subraya Francisco Rodríguez, que precisa que se trata de enfermos con problemas muy complicados debido tanto a su trastorno de desarrollo intelectual como a factores funcionales, con lo que la valoración médica resulta complicada.

«El hecho de que el niño tenga discapacidad intelectual no puede ser la razón de que los padres sean negligentes en su formación», defiende el psiquiatra, que deja claro que la educación —y más en este tipo de personas que tienen mermada su capacidad de razonamiento— está en el ‘no’, en que «el educando sepa tratar con la frustración. Y esa es una de las claves de esta unidad. «Esta unidad es un gran ‘no’», destaca. Por esa razón manifiesta que hay un gran porcentaje de pacientes que mejoran cuando se le retiran los ansiolíticos.

Según los datos aportados por el servicio, de los pacientes ingresados en los últimos diez años en la unidad con una patología dual, tan sólo el 40% tenía realmente una enfermedad mental. De ellos, el 38% sufría un trastorno afectivo, el 28% fue diagnosticado de trastorno psicótico, un 15% padecía trastorno del espectro autista, un 15% de TOC y un 7,5% problemas de conducta alimentaria.

El 60% restante fue dado de alta con un diagnóstico que no incluye enfermedad mental y entre las valoraciones médicas se cuentan conductas disruptivas, destrucción de la propiedad, conductas disociales, aislamiento o heteroagresividad, es decir, problemas derivados de conductas funcionales.

Tan sólo el 7% de los pacientes sufría discapacidad intelectual, trastorno de conducta y problemas de salud mental.

Terapias

La unidad de patología dual dispone de diversos programas terapéuticos, entre los que destaca el control de las alteraciones de conducta, la rehabilitación cognitiva, el entrenamiento en autocontrol emocional y de los impulsos, la psicomotricidad y la instrucción familiar. Además, los trabajadores sociales y terapeutas ocupacionales desarrollan planes de relajación, de ocio y tiempo libre o de asesoramiento en el contexto de origen y destino. Y es que la metodología de trabajo consta de varias fases. En un primer estadio, los especialistas realizan una evaluación multidisciplinar en el que se implican enfermeras, psicólogos, trabajadores sociales, médicos y psiquiatras. Todos ellos analizan criterios como las habilidades básicas, la evaluación neuropsicológica, la situación social y económica, las capacidades del paciente, el fenotipo físico y llevan a cabo una primera exploración psicopatológica.

En segundo lugar se traza un plan individualizado de intervención, que conlleva el ajuste farmacológico, terapia conductual, ocupacional, intervención familiar y ajuste social y económico. A continuación se realiza un examen y, si se requiere, se lleva a cabo la modificación del plan de intervención. Finalmente se llega a una resolución a través de la reinserción paulatina del enfermo en su medio definitivo y, si este no es posible, se busca un nuevo dispositivo con los servicios sociales.

El trabajo de la Unidad de Patología Dual no termina cuando el paciente abandona Santa Isabel, puesto que los expertos llevan a cabo un seguimiento del enfermo a través de un contacto telefónico estructurado o a demanda de cada caso, con consultas externas y visitas a centros.

Los criterios para ingresar en la Unidad de patología dual son ser mayor de 18 años, tener un cociente intelectual menor de 70, sufrir trastornos graves de comportamiento y una enfermedad mental asociada. La remisión de la sintomatología y la estabilización clínica es el primer paso de un proceso en el que los pacientes van reajustándose y reduciendo sus conductas de desadaptación. Asimismo, los especialistas desarrollan una labor de por el que se valora el nivel funcional y se incrementa el de autonomía que contribuya a la reinserción social. Para todo ello, esta unidad de Santa Isabel dispone de un psiquiatra, un psicólogo clínico, ocho enfermeras, 14 auxiliares de enfermería, un trabajador social a tiempo parcial y un terapeuta ocupacional, también a tiempo parcial.

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