Los leoneses con más contactos sociales del país sin usar twitter
Los Lorenzana Contest Team. logran el primer premio de la competición nacional de radioaficionados Multioperador Baja Potencia, organizado por la ARRL. El grupo tiene contactos con la Estación Espacial Internacional..

El equipo de radioaficionados, en la sala de operaciones en Lorenzana. FERNANDO OTERO PERANDONES
carmen Tapia | león
Dos días delante de los equipos de transmisión y recepción en competición con más de un millón de personas para conseguir el mayor número de contactos posible. Así fue el campeonato de España de radioaficionados en la categoría Multioperador Baja Potencia con el que el grupo de aficionados leoneses Lorenzana Contest Team ha conseguido alzarse con el primer puesto del concurso organizado por la ARRL (American Radio Relay League) que es la asociación de radioaficionados más importante de Estados Unidos. Lograron medio millar de contactos en todo el mundo gracias a un trabajo en equipo que se desarrolló en una habitación de un chalé de la localidad leonesa en el que el 80% de la tecnología utilizada es de elaboración propia.
Agustín Lozano (EA1AV), Eliseo Gordón (EA1IVD), Víctor Amaro (EA1NY), Francisco Lareo (EA1HLD), Fernando González (EA1DK), Toni Aranda Puigdemó (EA3AH), Juan Carlos Llamazares (EA1AER) y Javier Lozano (EA1AFB) son los componentes de este grupo de radioaficionados leoneses que convierten los contactos por radio en una afición precursora de las actuales redes sociales.
En el grupo está el fundador de la Unión de Radioaficionados de León, Agustín Lozano, que a sus 69 años de edad es el experto en el código morse. «Toda mi vida he sido radioaficionado», asegura. Un mundo repleto de códigos, indicativos, prefijos y sufijos que contacta con frecuencias de distinta onda con todas partes del mundo.
La aparición de las redes sociales ha «limpiado» la radioafición en León, que actualmente cuenta con 350 miembros en toda la provincia. «En radioafición hay varias frecuencias. En la corta distancia había mucha gente que sacaba licencias porque era más barato. Las redes sociales actuales han limpiado la radioafición», asegura Agustín Lozano. Los que quedan son los «verdaderamente» amantes de este mundo.
«La radiofrecuencia nunca falla. Cuando caen todas las demás comunicaciones nosotros podemos contactar con otras partes del mundo», aseguran.
El equipo se prepara para la «madre de todas las competiciones» que se celebra el sábado 28 de octubre. El CQWWDX los podría convertir en los mejores del mundo. Pero para llegar a esa categoría hacen falta muchas horas de vuelo por las ondas. «Somos unos noctámbulos», dicen. La mayor satisfacción es el contacto con los amigos y las comidas en común tras las maratonianas sesiones en las que contactan con otros radioaficionados de Rusia, Nueva Zelanda y Estados Unidos, entre otros. Con el inglés y el código Q (morse) no hay fronteras. Su insistencia y dedicación les ha puesto en contacto con los astronautas de la Estación Espacial Internacional. «Tengo grabada una felicitación de año nuevo de uno de los astronautas de la Estación Internacional», asegura Víctor Amaro. Con la Estación Espacial Internacional pueden contactar durante 8 minutos seguidos. «A todos los astronautas les obligan tener una licencia de radioaficionados.
«La primera emisión radioeléctrica en la provincia de León, debió realizarse en los albores del año 1927, desde el aeródromo militar de la Virgen del Camino, bajo influencias alemanas por aquella época». Así cuenta Agustín Lozano los inicios de esta afición. Lo hace en su página web ‘ea1av1.ure.es’ un espacio digital con todo lo que hay que saber sobre las radiofrecuencias. «El pionero de la radioafición en León fue Enrique Castaño Rodríguez, cuya actividad en nuestro mundo de la radioafición se remonta a 1927-1928 cuando trabajaba en la Auto Estación de la Central de León. Tenía su residencia en la calle Sahagún número 6 de León, en aquellos años el joven Castaño ya tenía inquietudes por las ondas electromagnéticas haciendo algunos experimentos y entrando en contacto con otros colegas asturianos también interesados en la ondas electromagnéticas».
Eliseo Gordón tiene 35 años. «Soy camionero. Empecé en el camión de mi padre con emisoras que no necesitan licencia. Saqué la licencia y empecé a disfrutar de más de 40 canales», explica. Y es que los radioaficionados tienen que superar un examen de Operador de Estaciones Radioeléctrica de Aficionados. Una prueba que cuesta 22 euros más los 112 euros del indicativo. El examen se hace en la Jefatura Provincial de Inspección de Telecomunicaciones.
Pero no todo son contactos. Los radioaficionados participan también en concursos de ondas en las cumbres —en los que hay que trabajar en la montaña—, fauna y flora —con contactos con los campos naturales—, vértices geodésicos— en los que colaboran con el Instituto Geográfico Nacional—, municipios, ermitas, islas, monumentos, vestigios....
Los Lorenzana Contest Team organizan actividades y participan en competiciones «al margen de la asociación provincial» con la que apenas tienen contacto. «Nosotros hemos aportado por participar activamente en este mundo con más actividades como la participación en concursos», aseguran. «Lo que queremos es aumentar la afición, con pocos aficionados nuevos». Algunos de los miembros participan en talleres en los colegios para acercar la radiofrecuencia a los niños y niñas desde la escuela, así como actividades en los campamentos. «Hay mujeres radioaficionadas, pero en general hay más hombres que mujeres», aseguran.
El número de contactos se cuenta por tarjetas. «Cada vez que hacemos un contacto, la Unión de Radioaficionados Españoles (URE) envía tarjetas. Tenemos cajas y cajas llenas de tarjetas en nuestras casas». Los contactos se cuentan por miles en todo el mundo.