EL BAILE DEL AHORCADO
Internacional
Una vez leí un ensayo en el que el autor criticaba la superficialidad europea para analizar el hecho diferencial norteamericano. Se trataba de poner en evidencia la tendenciosa suficiencia de un continente incapaz de verse reflejado en su hermano transoceánico. En el análisis, el escritor criticaba el simplismo de pensar que Estados Unidos es Mickey Mouse y el Séptimo de Caballería. Ante el discurso de banalidad imperante, recordaba que la misma cabaña acoge el viaje de los Joad, la decadencia de los Compson o el camino hacia la libertad de Margaret Gardner.
Lo que ocurre es que los gentiles tenemos la recurrente manía de pensar que somos peores, que nos falta algo, que tenemos que hacernos perdonar, con lo que el tiempo que podríamos dedicar a seguir adelante lo pasamos lamentando el fuego que dejamos atrás. En este país, Sara se hace exponencial. España no es ni Franco, aunque algunos se empeñen en que lo parezca, ni el PP. También es verdad que si pensáramos que somos la pera no tendríamos las pinturas negras de Goya ni Poeta en Nueva York ni Tirano Banderas y, probablemente, al otro lado del charco Juan Rulfo no habría dibujado la monumental historia de México de Pedro Páramo. Para dejar atrás esa melancolía —que a algunos les renta mucho— hay que sacar a Franco ya del valle de los Caídos. Eso sí, nada de olvidarnos, que después la historia regresa como farsa, como en Cataluña, esa república de celofán que tan perpleja tiene a Ada Colau.
Llevarse a Franco, reponer a las víctimas y sacar a los asesinados de las cunetas es completar la transición. Y eso lo tiene que hacer el PP porque será su bautismo democrático, su llegada a la tierra prometida. Sólo así podrá quitarse el antifaz de la reacción. Para todos los demás convendría no obviar los conceptos y, sobre todo, la historia. Fue la burguesía catalana la que más se aprovechó del fascismo, la que más medró con el esclavismo, la que más explotó a los obreros. ¿Hacia dónde mira la izquierda? ¿Derechos de los pueblos? ¿Dónde queda la Internacional? ¿O es que ya no conjuga?