CORNADA DE LOBO
De lo bueno
Deconstruir la «escudella» independentona es la alternativa al repetido potaje ferrusolo de la abuela Munserrá que no cesa de meter fuego al perolo de la secesión (las abuelas están para eso, para cuidar del fuego y del «agradable calor incestuoso de la tribu»).
Deconstruir. Que Ferran Adrià aconseje cómo hacer un tojunto-puré de esa escudella que ha devenido en pupurri, pout-pourrí, pote podrido. Deconstrúyase para que después pueda venir el ¡reconstrúyanse los afectos! que arengó Borrell, un tipo que ahora cae bien incluso al popular que le detesta en piña o al socialista que le envidia malamente y le vendió buenamente.
Reconstruir los afectos es tarea urgente ahora que nos ceban el odio a base de alta cocina propagandística de diseño ruso-hacker para unos y bolchevique para el resto. Reconstruir. Nos va en ello esta vida uncida al mismo yugo, vida que puede ser un llevarse bien o una puta mierda con guerra perpetua de pasillos en casa mal avenida. Vaya el empeño en reconstruir por más que cueste ignorar los insultos mutuos que ultimamente saben a patada en la boca (¿se privarán allí de engordar aún más el librote de agravios con las burlas policiales al exvicepresidente catalán, «osito» en chirona, o las mofas tuiteras: «por favor, que alguien le cuente al resto de presos que Junqueras no está guiñando el ojo»?).
Hablemos de lo bueno y elúdase el «legítimo» odio al catalán odioso... porque no todo catalán es odioso... y ni siquiera el odioso lo es todo el tiempo.
Vengan sitios guapos y gentes admirables, venga el comer en mesa corrida de masía ampurdanesa, vengan Dalí y Pla poniendo color y palabra, venga la letra sonora de Joan Maragall y Gaudí edificando la fantasía y Barraquer curando los ojos que miran mal... calas de Bagur, tardes del Canigó, Buenafuente y Boadella, Tárrega y Albéniz, hayedos de Olot, castellers de Tarraco, amores de Ampurias, Marina Rosell, Serrat siempre, Pau Casals a menudo, las casas de Besalú, la naturaleza brava de Aigüestortes, Pompeu i Fabra, Gasol, Quimi Portet, Granados... vengan al alma... vamos allá...