Diario de León

RETRATOS CALLEJEROS

El entrenador impulsivo que se emociona pronto

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

carmen Tapia | texto

ramiro | fotografía

Hay que buscar mucho para encontrar a algún leonés que no conozca a Pepe Estrada, pero poca gente sabe que este entrenador de baloncesto, uno de los fundadores del Elosúa, pedía el alta voluntaria cada viernes en el Hospital Gregorio Marañón, donde recibía tratamiento oncológico contra un cáncer de estómago, para venir los fines de semana a entrenar a los alumnos del Colegio Leonés. «Me sentaba en medio del patio y desde allí, sin poder moverme, les daba instrucciones. Después, el domingo, volvía al hospital para seguir con el tratamiento». Estrada tenía 35 años y recuerda que durante los seis meses que estuvo en Madrid, tras ser operado en el Hospital de León, su único propósito era volver a su tierra. Fue una etapa difícil en su vida, que coincidió con el fallecimiento de su hermano.

Aunque ya jubilado —tiene 70 años— sigue en contacto con el Colegio Leonés «que es mi vida». Su carácter impulsivo y reivindicativo es la fachada de una persona sin dobleces, según dicen los que le conocen. Confiesa que se emociona pronto. Y lo creo. Tras un buen rato de conversación, aflora su parte más sensible. Recuerda su infancia (nació en Palacios de Rueda), cómo con un año de edad se quedó huérfano de padre. Se emociona al describir el traslado de su familia a Escuredo, un pueblo de La Cepeda. «Mi madre se quedó viuda con 33 años y cuatro hijos y no nos contaba muchas cosas. Cuando yo tenía siete años mi hermana murió una Nochebuena. Me impresionó la reacción de los vecinos, que no dejaron a mi madre sola ni un sólo día. Aquello me marcó y es por eso que siempre que puedo ayudo a la gente que me necesita. Es más importante dar que recibir».

Su estatura —en su adolescencia era una de las personas más altas de León— llamó la atención de los jugadores de baloncesto de la OJE, que le ofrecieron, sin conocerlo, incorporarse al equipo. Ahí empezó todo.

Estudió Magisterio tras pasar siete años por el Seminario de León. «Nunca vi nada de lo que dicen que pasaba en los seminarios ni nadie me habló de política en la OJE», asegura. «Conozco al 90% de los curas, policías y delincuentes de la ciudad», dice. Y no es extraño. Por sus clases han pasado varias generaciones de leoneses.

tracking